El plataformas de Lizardcube y SEGA ya está disponible en la consola de Nintendo, con Joe Musashi buscando venganza por su aldea destruida y una versión Deluxe que mete de invitados a tres villanos clásicos de SEGA.
Joe Musashi vuelve a su aldea después de una aventura anterior y se encuentra con que quedó reducida a cenizas, con todo su clan convertido en piedra. Esa es la premisa de la que parte Shinobi: Art of Vengeance, que hoy llegó oficialmente a Nintendo Switch 2 tras haber debutado antes en el resto de plataformas.
El juego mantiene la fórmula de plataformas y acción en 2D que Lizardcube ya había demostrado dominar en otros títulos: escenarios dibujados a mano, varios caminos para explorar o desbloquear dentro de cada nivel, y un ritmo de combate pensado para que estés atacando y reaccionando sin parar contra hordas de enemigos y jefes de tamaño considerable.
En Switch 2, el juego arranca en $29.99 USD en su versión digital estándar. También hay una edición Deluxe digital y una versión física con una portada distinta a la del lanzamiento original, aunque para precios y detalles exactos de esa edición física conviene revisar la ficha del producto directamente.
El plato fuerte para quien busque algo extra: pelear contra Eggman y Majima
Lo que le da un motivo extra a la edición Deluxe es su DLC, la SEGA Villains Stage, que pone a Joe Musashi frente a frente contra tres enemigos que nada tienen que ver normalmente con el mundo ninja: el Dr. Eggman de Sonic the Hedgehog, Goro Majima de la saga Like a Dragon/Yakuza y Death Adder, el gigante de Golden Axe. Es el tipo de crossover que solo tiene sentido cuando una compañía decide sacar a pasear a todo su roster de villanos en un solo escenario.
Shinobi: Art of Vengeance también está disponible en PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S y Steam.
Meter a Eggman, Majima y Death Adder en la misma pelea contra un ninja es la clase de ocurrencia que podría quedarse en simple chiste de marketing, pero también es la razón por la que vale la pena esperar a ver si el modo se siente como algo más que un cameo de relleno.