Hace 1 hora

POR Morri

Qliphah in Providence’s Shadow ya salió, y su sistema de combate es de los más raros que le vas a ver a un RPG táctico este año

Arc System Works lanzó el juego para PS5, Switch, Steam y Epic Games Store, y su gancho no está en la historia sino en cómo peleas: todo pasa sobre una línea de tiempo que tienes que leer en tiempo real.

Arc System Works metió Qliphah in Providence’s Shadow al mercado hoy, disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch, Steam y Epic Games Store. Es un RPG táctico, pero uno que se aleja bastante de la fórmula típica del género apenas le entras al combate.

La historia pasa en un Tokio posterior a algo que llaman el Colapso Mundial, donde la realidad ya no aguanta bien y aparecen las Anomalías: criaturas grotescas que van dejando el caos por donde pasan. Soma Hoshigami, que se dedica a repartir a medio tiempo, termina atacado por una de estas cosas y queda en una especie de punto medio entre humano y Anomalía. Rena Hizuki, investigadora de la División de Respuesta a Anomalías de la policía de Tokio, lo captura como “objeto perdido” y a partir de ahí controlas a los dos para investigar qué está pasando: una droga llamada Tiny True que corre por las calles, unas marcas en la piel conocidas como Estigmas que se están propagando entre los jóvenes, y un culto que mueve los hilos desde las sombras.

El combate se ve como acción, pero se juega como ajedrez con cronómetro

A primera vista Qliphah parece un juego de acción por los cortes y el ritmo, pero en realidad todo funciona por comandos sobre una línea de tiempo que aparece al centro de la pantalla durante los combates. Ahí se van registrando, en varias capas, cuándo va a activarse cada habilidad tuya y de los enemigos, y la idea es que superpongas tus ataques a los suyos en el momento correcto.

Las habilidades de contraataque están divididas en tres colores: rojo, azul y amarillo. Si pones una habilidad del mismo color que la del enemigo justo cuando su barra llega al centro de la línea, contraatacas. En dificultades bajas basta con acertar esos contraataques para ir avanzando sin muchos problemas, pero conforme sube la dificultad los enemigos empiezan a combinar ataques en varias capas al mismo tiempo, y ahí ya no te salva un solo contraataque bien puesto: hay que ir alternando entre Rena y Soma y usar habilidades de apoyo para aguantar.

Ese detalle de las habilidades con tiempo de recarga le da otra capa al asunto. Si usas una habilidad de ataque antes de que termine de recargarse, sí contraataca, pero pega menos y tienes menos margen para acertarle al tiempo exacto. Osea que no es solo cuestión de reflejos, también toca administrar qué tienes disponible y cuándo conviene usarlo.

Los derribos son donde de verdad se siente el golpe

Cuando logras un contraataque exitoso puedes lanzar por los aires a los enemigos menores y meter ataques de seguimiento, y cada uno de los dos protagonistas puede rematar una vez que el rival cae, así que lo ideal es ir cambiando entre ellos casi de inmediato para no desperdiciar la ventana.

Con enemigos que tienen barra de derribo la cosa se pone mejor: al vaciarla, el enemigo queda tirado y todo lo que le pegues mientras está así es crítico. Ahí es donde entra el arte secreta, un ataque especial que al principio solo puede usar Rena pero que Soma también va desbloqueando conforme avanza la historia, y que sirve justo para rematar esa ventana de daño acumulado antes de que el enemigo se vuelva a levantar.

Fuera del combate, el avance depende de qué lugares del mapa de Tokio decidas visitar, porque los eventos cambian según dónde y cuándo vayas. También hay unos códigos llamados pases místicos que desbloquean habilidades y que puedes conseguir jugando en línea o de pura suerte en la pantalla de resultados, y el juego básicamente te empuja a compartirlos con otros jugadores para ir encontrándolos entre todos.

Todo el juego tiene actuación de voz completa, algo que ayuda bastante en una historia que depende tanto de ir descubriendo poco a poco qué fue el Colapso y qué son en realidad las Anomalías.

Meter un sistema de contraataques por colores sobre una línea de tiempo es de esas ideas que suenan complicadas en el papel, pero que Arc System Works ya ha demostrado que sabe convertir en algo que se siente bien en el control. Si logran mantener ese equilibrio entre leer la línea de tiempo y no perder el ritmo frenético de un juego de acción, Qliphah puede terminar siendo de esos RPG tácticos que se recuerdan por cómo se juegan y no solo por la historia que cuentan.

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