Erling Haaland está jugando el Mundial como si viniera con barra de energía infinita, pero el internet decidió fijarse en otra cosa: su parecido con Majin Buu. La comparación con el villano de Dragon Ball volvió a circular con fuerza durante el torneo y el propio delantero noruego decidió seguir el juego.
El meme tomó más fuerza después de la victoria de Noruega sobre Brasil, partido en el que Haaland marcó los dos goles del 2-1 y mandó a su selección a cuartos de final. Con ese resultado, cualquier imagen suya empezó a moverse todavía más rápido en redes, porque así funciona internet: haces historia contra Brasil y terminas convertido en personaje de Dragon Ball.
Haaland no se molestó con el meme
La comparación no es nueva, pero el Mundial le dio otro empujón. Entre su físico, el cuello ancho, la sonrisa y la melena rubia, varios fans empezaron a editarlo como Majin Buu, con camiseta de Noruega y poses sacadas directamente del anime.
La parte buena llegó cuando Haaland respondió en Instagram a una publicación sobre el meme con una frase simple: “I mean, I don’t disagree”. Traducido sin darle muchas vueltas: “No estoy en desacuerdo”. En vez de hacerse el serio, aceptó el chiste y eso bastó para que la comunidad lo adoptara todavía más.
Dragon Ball vuelve a colarse en el fútbol
El cruce funciona porque no intenta ser profundo. Es fútbol, memes y Dragon Ball chocando en el momento justo. Haaland ya tenía apodos como “cyborg” o “terminator”, pero lo de Majin Buu tiene otro sabor porque viene más desde la comunidad que desde la prensa deportiva.
Ahora el público ya empezó a pedirle que celebre algún gol con una pose del personaje. No sería raro que el delantero lo haga si Noruega sigue avanzando, aunque tampoco hace falta forzarlo: con que Haaland haya aceptado el meme, el internet ya consiguió lo que quería.
Entre goles, comparaciones absurdas y un Mundial que no deja de soltar momentos raros, Haaland terminó metido en una conversación que Dragon Ball domina muy bien desde hace décadas: cuando un personaje se vuelve demasiado poderoso, alguien tiene que compararlo con un villano.