Assassin’s Creed Black Flag Resynced le dio a Ubisoft lo que pedía a gritos: números, ruido y el regreso de Edward Kenway. Como contamos en Neutral Game, el juego rozó los 100,000 jugadores simultáneos en Steam, pasando por encima de Shadows y Odyssey.
Mientras el juego triunfa, Ubisoft Barcelona ejecuta el despido de 51 personas. El estudio fue parte clave en este remake y, según reportes, varios de los afectados trabajaron directamente en él. El producto se vende, los números llegan y, de paso, la gente sale.
Un éxito que no protege a nadie
Black Flag Resynced respondió en ventas, pero para Barcelona la historia es otra. Estos despidos cortan casi un tercio de la plantilla. La orden es clara: reorganización interna para que el estudio se dedique solo a Rainbow Six. Adiós al soporte en Assassin’s Creed y The Crew.
Lo cínico es la sincronía. Si el proyecto fracasaba, el recorte era “necesario”. Como funcionó, el recorte llegó igual. El éxito comercial no compra estabilidad.
Barcelona ya avisaba
Los trabajadores no se quedaron de brazos cruzados: hubo paros y huelgas programadas desde finales de junio. El conflicto estalló a la par que el juego llegaba al mercado. La lectura es clara: Ubisoft rescata una joya del catálogo, Steam lo celebra y Kenway vuelve a mover gente. En Barcelona, parte del equipo que hizo posible ese regreso termina en la calle.
Black Flag Resynced salva el trimestre de Ubisoft, pero no a quienes lo hicieron. Esa es la realidad que ningún tráiler de lanzamiento puede tapar.