Asha Sharma, CEO de Xbox, se integra al grupo de trabajo de la Reserva Federal sobre “empleos y productividad”. El movimiento sería normal de no ser porque llega días después de anunciar el mayor recorte en la historia de la marca: 3,200 despidos proyectados para el año fiscal 2027.
El cinismo no podría ser mayor: la misma ejecutiva que acaba de vaciar miles de sillas en Xbox ahora se sentará en una mesa de la Fed para analizar cómo la inteligencia artificial y la automatización impactan en el mercado laboral.
La IA en la mesa y los despidos en la calle
La Reserva Federal reclutó a varios líderes del sector privado para entender la economía actual. Sharma compartirá espacio con nombres como Marc Andreessen, voz de peso en Silicon Valley, y Charles I. Jones, economista ligado a Anthropic.
El enfoque es claro: automatización y eficiencia. Lo que en la Fed son conceptos teóricos, en las oficinas de Xbox ya tiene nombre y apellido: 1,600 despidos inmediatos.
“Simplificar” es la palabra clave
El 6 de julio, Sharma justificó la masacre con un comunicado interno: “As we reset XBOX, we will simplify”. Según ella, el problema era que algunas áreas tenían hasta 14 capas de mando y que los equipos de plataforma crecieron un 40% mientras los jugadores se iban a otra parte.
El discurso corporativo es transparente: donde ellos ven “simplificación”, el resto vemos gente en la calle. Xbox se está “reiniciando”, pero el reinicio se hace sobre las espaldas de quienes fueron contratados para construir el equipo que ahora consideran redundante.
La lección más amarga
Que una CEO asesore al banco central sobre el mercado laboral es una contradicción andante. La Reserva Federal busca respuestas sobre cómo las nuevas tecnologías cambiarán el trabajo. Sharma llega a esa mesa con la lección fresca: cómo usar la eficiencia y la automatización para justificar recortes masivos.
Su presencia en la Fed no incomoda por falta de conocimiento sobre el tema, sino por la frialdad con la que lo ha ejecutado. Sharma no va a explicar cómo crear empleos; va a explicar, desde su experiencia reciente, cómo eliminarlos bajo el escudo de la “productividad”.