Hace 5 horas

POR Morri

Diablo 5 finalmente se anima a dejar que el mundo se acabe

Blizzard lo confirmó: por primera vez en la saga, no vas a jugar para evitar que Santuario caiga. Vas a jugar en un mundo donde ya cayó.

Llevamos casi 30 años salvando Santuario en el último segundo. Los Males Superiores conspiran, la amenaza crece, y justo cuando todo parece perdido aparece alguien a detener el fin del mundo. Esa ha sido la fórmula desde el primer Diablo, y funcionó tan bien que ni Diablo 2, ni Diablo 3, ni Diablo 4 se atrevieron a cambiarla del todo.

Diablo 5 sí se atreve. Blizzard lo describe abiertamente como un juego post-apocalíptico, y no lo dice solo porque el arte se vea más sucio o más desesperado que antes: la historia arranca 100 años después de Diablo 4, tras un periodo en el que Santuario incluso tuvo su Edad Dorada gracias a la caída de Mephisto. Y en algún punto de esos 100 años, Diablo ganó. Ya no quedan pueblos seguros ni zonas tranquilas donde recuperar el aliento. Los sobrevivientes se mueven en caravana, tratando de sobrevivir en un mundo que dejó de ser de ellos.

Lo que de verdad cambia con esto

Que Santuario esté en ruinas no es nada nuevo, la saga siempre ha estado llena de pueblos destruidos y tierras corrompidas. Lo que cambia es en qué momento de esa destrucción te toca entrar: siempre llegabas a tiempo de frenar el golpe final, y ahora llegas cuando el golpe ya pasó.

Después de 30 años coqueteando con el fin del mundo sin cruzar nunca esa línea, Diablo por fin la cruzó. Y eso deja una pregunta distinta a todas las anteriores: ya no es si Santuario va a caer, sino qué tan posible es seguir vivo cuando el que manda ahí es Diablo.

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