El jefe de Epic Games apunta a dos problemas que se están juntando: hacer juegos AAA cuesta cada vez más y la industria de la IA está compitiendo por los mismos componentes que necesita el hardware para jugar.
La industria lleva años entre despidos, estudios cerrando y juegos que necesitan presupuestos enormes para salir adelante. Para Tim Sweeney, CEO de Epic Games, todo eso ya forma parte de la peor crisis que han vivido los videojuegos desde los años 80.
Sweeney habló del tema en un reportaje de Edge sobre lo que llaman “Crash 2.0”, haciendo referencia al famoso colapso de 1983. Pero esta vez el problema no sería uno solo. Por dentro, desarrollar un AAA se ha vuelto demasiado caro; por fuera, conseguir los componentes necesarios para fabricar consolas, tarjetas gráficas y computadoras también se está complicando.
La IA también está apretando al hardware
Aquí entra algo que ya estamos viendo con los precios. Las compañías están gastando cantidades enormes de dinero en centros de datos para inteligencia artificial, y esos sistemas necesitan muchos de los mismos componentes que usamos en PC y otros equipos.
Según Sweeney, las empresas detrás de estos proyectos tienen suficiente dinero para pagar más por esos componentes, dejando a la industria del entretenimiento en desventaja. Incluso asegura que los precios de la RAM y el almacenamiento se han multiplicado por cuatro y espera que los problemas de disponibilidad de hardware relacionado con gaming duren alrededor de tres años.
Su respuesta al problema es bastante simple de explicar, aunque nada rápida de solucionar: hacen falta más fábricas. Si la demanda mundial creció tanto, también tendrá que crecer la cantidad de componentes que pueden producirse. El problema es que levantar nuevas plantas toma años.
Sweeney no está diciendo que los videojuegos vayan a desaparecer como ocurrió con buena parte del mercado estadounidense en 1983. Su punto es que hacer juegos cuesta demasiado y, al mismo tiempo, también se está encareciendo el hardware necesario para jugarlos. Y viendo cómo han sido estos últimos años para la industria, tampoco parece una preocupación salida de la nada.