Hace 2 días

POR Cesar Castellanos

No se trata de formatos, contenidos o precios: se trata de respeto y dignidad

Para nadie es un secreto que la industria de los videojuegos, hoy por hoy, se encuentra atravesando una situación complicada en la que, como ya hemos platicado en anteriores ocasiones, está saliendo a relucir lo peor de muchas de las compañías desarrolladoras de hardware y software, como por ejemplo Sony con PlayStation o Rockstar y Take-Two, que pareciera se esfuerzan mucho por mostrarnos el lado más podrido de la industria.

Y con un descaro y desdén derivados de la soberbia que acompaña su éxito que es difícil de creer para todos los que, de una u otra forma, disfrutamos de este mágico entretenimiento.

Enlistar cada uno de los atropellos sería materia de otro texto. De hecho, ya se hizo en este mismo espacio en meses anteriores. Bastará decir que se han burlado a más no poder de los consumidores de manera descarada y sin tapujos, sin ningún tipo de respeto, a tal punto que han atentado contra la dignidad de sus fans, aquellos que han hecho posible su éxito actual.

Una traición baja y sin escrúpulos, desde mi punto de vista.

Una comunidad que comenzó a responder

Ante tal derroche de soberbia, una parte de la comunidad de videojugadores se ha puesto en pie de lucha en redes sociales, llevando una campaña de protesta en contra de dichas compañías y de sus productos.

De esta forma, cada que alguna de ellas osa sacar la cabeza de su agujero y publica, cientos de mensajes de rechazo son puestos casi de inmediato por una comunidad, grande o pequeña, que se ha dado cuenta de los insultos y evidentemente se encuentra muy molesta.

La ola de descontento se ha ido esparciendo poco a poco y, si bien no es del todo clara la cantidad de inconformes, el ruido que se está generando es de una importancia notable.

Más aún cuando se ha pasado de la sonora, pero modesta, protesta en redes a una más activa, como la iniciativa “BlackOut”, en la que miles de consumidores de PlayStation pretenden dejar sin uso absoluto durante una semana entera sus consolas para impactar directamente en los números de Sony de cara a su próxima reunión de inversionistas.

Otros tantos han cancelado sus reservas de GTA VI y aseguran que no se harán de una copia del juego una vez que salga, mientras apoyan las acciones más radicales de ciertos individuos que se le han ido directamente a la yugular a Rockstar y Take-Two de una manera que nunca antes se había visto en la industria de los videojuegos.

“Las protestas no servirán de nada”

Muchas personas, movidas por la ceguera de la ignorancia o un fanatismo desmedido, cuestionan la relevancia de dichas acciones de inconformidad, asegurando que en realidad no darán frutos, pues las compañías nunca se plantearán una revirada en sus políticas abusivas en contra de los jugadores.

Afirman que, por mucho que se proteste, el formato físico no regresará o que las empresas desarrolladoras no bajarán sus precios ni crearán políticas amigables con los usuarios.

Una actitud definitiva y totalmente conformista y derrotista que proviene, como mencioné antes, del total desconocimiento acerca del tema o de un fanatismo ciego e inútil hacia las empresas criticadas.

Irónicamente, el verdadero obstáculo para que las protestas sigan adelante no son las compañías como tal, sino precisamente dichas actitudes de los mismos consumidores a los que se pretende defender.

Esto dejó de ser únicamente por el formato físico

Me parece que, en realidad, a muchos no les ha quedado clara la verdadera intención detrás del movimiento de inconformidad.

Porque no, las protestas y acciones no están dirigidas únicamente a cambiar a las empresas criticadas.

Si bien todo inició como una protesta en contra de la desaparición del formato físico en las consolas de Sony a partir de 2028, al día de hoy, y después de destapada la cloaca, las críticas y los boicots se encaminan a defender la dignidad de los jugadores y exigir respeto a los consumidores y sus derechos.

Derechos que han sido arrastrados por una actitud soberbia, baja y ruin de compañías avariciosas que quieren poner el pie sobre todos los jugadores que solo desean gozar de su entretenimiento favorito.

No podemos permitir que los videojuegos se conviertan en rehenes

No podemos permitir que dichas compañías tomen como rehén a nuestros queridos videojuegos para poder hacer lo que se les dé la gana, escupiéndonos en la cara y sobajando nuestros derechos.

Como lo indica el título de este texto, esto ya no es una lucha por el formato físico ni porque bajen los precios.

Esto es una lucha por nuestra dignidad y por nuestros derechos.

Sin embargo, debemos recordar que, si no nos mantenemos unidos como una fuerte comunidad gamer, ellos se saldrán con la suya.

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