Funso Deshitara Hatta made tendrá adaptación al anime. El manga mete a una experta en geopolítica en conflictos por todo el mundo, pero aquí no todo se resuelve hablando: también hay viajes, comida y hasta llaves de lucha libre.
Hay mangas sobre casi cualquier cosa, pero Funso Deshitara Hatta made encontró una combinación especialmente rara.
Yuri Hatta trabaja como consultora de riesgos geopolíticos y se gana la vida entrando en lugares donde las cosas ya se salieron de control. Disputas territoriales, tensiones entre comunidades, crimen organizado y problemas donde cualquier persona normal intentaría estar lo más lejos posible.
Yuri hace exactamente lo contrario.
Viaja hasta el lugar, investiga qué está pasando, conoce a la gente involucrada y usa todo lo que sabe de política, historia y cultura para intentar arreglar el problema. Aunque cuando hablar deja de funcionar, también sabe tirar a alguien al suelo con una llave de lucha libre.
Sí, geopolítica y lucha libre dentro del mismo manga.
Entre una crisis y otra también hay comida
Los viajes ocupan buena parte de Funso Deshitara Hatta made y la comida local aparece constantemente durante las misiones. Yuri puede estar metida en un conflicto bastante serio y poco después sentarse a probar algún plato de la región.
Eso también permite que el manga cambie bastante de escenario. Hay comunidades pequeñas, grandes ciudades y lugares muy distintos entre sí, con problemas propios que Yuri tiene que entender antes de intentar resolverlos.
Funso Deshitara Hatta made está escrito e ilustrado por Motohiro Den y comenzó a publicarse en noviembre de 2019 dentro de Morning y D Morning. La obra ya supera 1.2 millones de copias en circulación y se acerca a su volumen número 20.
Kodansha confirmó ahora que tendrá anime, aunque todavía no sabemos qué estudio estará detrás, quiénes harán las voces ni cuándo se estrenará.
De momento basta con saber que tarde o temprano veremos en pantalla a una consultora intentando arreglar problemas internacionales y, si alguien se pone pesado, mandándolo al piso con una llave de lucha libre.