Hace 4 semanas

POR Morri

Build A Rocket Boy se quedó sin salida y ahora está en administración judicial

El estudio de MindsEye reconoció que ya no puede pagar sus deudas, justo después de la última tanda de despidos.

Build A Rocket Boy metió papeles para nombrar administradores de la empresa. En Reino Unido eso significa una cosa clara: la compañía está en quiebra y necesita que alguien la proteja de que le caigan encima todas las demandas de gente y empresas a las que les debe dinero.

Todavía no se puede ver el documento completo, pero ya se supo quién va a llevar el proceso: Opus Advisory Group.

Y viendo los números no sorprende tanto. En el último reporte financiero que existe, el que cubre hasta el 30 de septiembre de 2025, el estudio perdió 47.5 millones de libras en operación y 36.2 millones netos. Y para esa fecha ya debía 61.8 millones de libras.

La empresa había recibido dinero de NetEase Games, RedBird Capital Partners y Galaxy Interactive, pero a los directores que representaban a esas tres firmas los sacaron del consejo en el verano de 2026.

Todo empezó con MindsEye

Leslie Benzies, que viene de Rockstar, fundó el estudio en 2016. Su primer juego, MindsEye, salió el 4 de junio de 2025 y le fue mal por todos lados: reseñas negativas y la gente tampoco lo quiso.

No pasó ni un mes cuando como 300 empleados recibieron avisos de que podían quedarse sin trabajo. El sindicato IWGB metió una demanda en octubre de 2025 porque, según ellos, todo el proceso de despidos se manejó muy mal.

Para principios de 2026 el ambiente adentro ya estaba pesado: varios empleados se dieron cuenta de que les habían instalado el software de monitoreo Teramind en sus computadoras sin avisarles.

Benzies dijo que parte de eso era porque sospechaban que alguien quería sabotear al estudio y a MindsEye. Su co-CEO, Mark Gerhard, se fue todavía más lejos y aseguró, sin mostrar ninguna prueba, que “una empresa estadounidense muy grande” había gastado más de un millón de euros en 2025 para “cometer actividades criminales” contra ellos. El sindicato respondió con otra demanda, ahora por violar la privacidad de los datos de los empleados con lo de Teramind.

En marzo de 2026 volvieron a repetir la misma historia del “espionaje organizado y sabotaje corporativo”, justo cuando anunciaban otra ronda de despidos. Y la más reciente fue apenas en septiembre.

En abril lanzaron la actualización Blacklisted, que Gerhard describió como “un gran paso adelante para MindsEye y para el estudio”. Pero la gente que trabajaba ahí, después de ver cómo le fue al juego, ya no tenía muchas esperanzas de que la empresa se pudiera salvar.

Uno de los extrabajadores lo dijo sin rodeos: no cree que Build A Rocket Boy sobreviva esta crisis, y para él el final no lo están causando saboteadores de afuera, sino Mark y Leslie mismos.

Dos versiones muy distintas

Durante meses el estudio insistió en que había gente afuera conspirando para hundirlos. Los números que ahora salen a la luz cuentan algo mucho más simple: un juego que no funcionó, deudas que se fueron acumulando mes tras mes, y una empresa que se quedó sin manera de seguir sosteniendo esa versión.

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