1666: Amsterdam me gustó más de lo que esperaba, aunque también tiene momentos donde queda clarísimo todo lo que todavía le falta por pulir.
Recorrer Ámsterdam, investigar, cambiar entre Noa y Aaron y jugar con las distintas formas de pasar desapercibido es muy divertido. La historia también me atrapó rápido y fue de las cosas que más ganas me dieron de seguir jugando.
Luego empiezas a pelear, Aaron se queda atorado en algún lugar o pasas prácticamente frente a un NPC sin que se dé cuenta de que estás ahí, y recuerdas que esto sigue siendo un Early Access.
Y sí, se nota muchísimo.
Ámsterdam da gusto recorrerla
Explorar la ciudad fue de lo que más disfruté. Da gusto caminar por Ámsterdam, entrar a los edificios y empezar a buscar pistas sin sentir que todo el tiempo estás siguiendo una flecha.
No todas las investigaciones tienen la misma dificultad. Hay pistas que encuentras bastante rápido, pero también hubo momentos donde sí tuve que dar vueltas, revisar habitaciones y pensar dónde podía estar lo que buscaba.
Ahí fue donde más me gustó esta parte del juego. Hay momentos donde realmente tienes que investigar y encontrar la pista por tu cuenta, y cuando finalmente aparece después de estar buscándola un buen rato, funciona muy bien.
Bruja, aldeana o gato: aquí está una de sus mejores ideas
Una de las cosas que más me gustó fue poder cambiar la forma en que enfrentas cada zona.
Noa puede camuflarse como una aldeana para intentar pasar desapercibida o mostrarse como bruja cuando ya no importa esconderse. También puedes cambiar a Aaron para meterte por lugares donde Noa no cabe, entrar a edificios y abrirle camino desde dentro.
Además está la posesión de NPC, que terminé usando bastante. Puedes aprovecharlos para abrirte paso o incluso hacer que alguno acompañe a Noa mientras intentas moverte sin levantar tantas sospechas. Todo esto hace que explorar sea bastante divertido porque no estás haciendo exactamente lo mismo todo el tiempo.
El problema es que la IA muchas veces le quita importancia a estas mecánicas. La barra que indica que están por descubrirte sube demasiado lento y hay ocasiones donde puedes pasar corriendo de una habitación a otra sin que los NPC alcancen siquiera a reaccionar.
También puedes olvidarte del sigilo, aparecer como bruja y derrotar a todos a bastonazos.
Y entonces una idea bastante buena pierde parte de su gracia.
Esperaba hechizos. Terminé repartiendo bastonazos
El combate fue de las cosas que menos me gustaron.
Estás jugando con una bruja, así que esperaba utilizar mucho más la magia durante las peleas. En realidad, buena parte del tiempo terminas golpeando con el bastón.
Pegas tres o cuatro veces, esquivas y repites.
La esquiva tampoco responde siempre como debería, así que terminé acostumbrándome a dar unos cuantos golpes y alejarme antes de que el enemigo atacara, en lugar de confiar completamente en ella.
Con los Originals esperaba bastante más. Sus enfrentamientos se sienten demasiado parecidos entre sí y el patrón termina siendo casi siempre el mismo.
La brujería como mecánica sí me gustó y quiero ver qué más hacen con ella durante el desarrollo, pero dentro del combate esperaba sentir mucho más que estaba jugando con una bruja y no con alguien resolviendo todo a bastonazos.
Aaron es divertido hasta que se queda pegado en una pared
Usar a Aaron me gustó bastante. Poder explorar zonas donde Noa no entra, buscar otros caminos y abrirle paso desde dentro hace que cambiar al gato tenga una utilidad real.
El problema llega cuando tienes que moverlo.
Aaron se atora muchísimo. Hay saltos que no salen como deberían, lugares donde se queda pegado entre estructuras y situaciones donde simplemente ya no puedes continuar. Hubo ocasiones donde tuve que regresar a Noa y volver a hacer todo el recorrido porque Aaron había quedado atrapado.
El problema no es cambiar al gato ni explorar con él; el problema es que controlar al pobre animal a veces termina siendo una pelea contra el escenario.
La historia fue lo que más me atrapó
Aquí no quiero entrar demasiado en detalles porque es muy fácil comenzar a soltar spoilers.
Lo importante es que la historia se entiende bien y fue de lo que más disfruté del juego. No sentí que estuviera aventando conceptos sin explicar nada ni que tuviera que detenerme constantemente para entender qué estaba pasando.
Simplemente quería saber qué seguía.
La dirección artística también me gustó muchísimo. Ámsterdam se ve increíble en varios momentos y ayuda bastante a que quieras seguir explorando la ciudad.
Donde sí se nota que falta trabajo es en los modelos de personajes y algunas animaciones. Hay movimientos bastante rígidos y NPC que no siempre están al mismo nivel de lo bien que pueden verse los escenarios.
En las voces no tengo mucho que reclamar: las actuaciones me parecieron muy buenas. La música sí merece detenerse un poco más. El juego tiene una banda sonora original compuesta por Jorane, con voz y cello como parte importante de su identidad y diferentes tonos para las tres épocas de la historia. El OST oficial publicado en Steam incluye 42 piezas originales.
Pero no todo lo que escuchas fue compuesto para 1666: Amsterdam. También hay música licenciada, y el ejemplo que más me llamó la atención fue escuchar Free Bird de Lynyrd Skynyrd durante una larga secuencia ambientada en 1999. La reconocí de inmediato y la verdad es que funciona. Es una elección bastante inesperada para lo que estás haciendo en pantalla, pero precisamente por eso termina dándole mucha personalidad al momento.
Los bugs sí pueden detenerte
En rendimiento no tuve bajones fuertes ni problemas que hicieran imposible jugar, pero bugs sí encontré varios.
NPC que se quedan trabados, personajes atorados y momentos donde algo simplemente deja de funcionar como debería. El peor caso fue cuando quedé completamente atrapado y tuve que cargar nuevamente la partida porque ya no había forma de continuar.
No todos los errores fueron así de graves, pero es evidente que todavía falta bastante trabajo técnico.
Primeras impresiones
1666: Amsterdam todavía necesita bastante trabajo, pero me divertí jugando.
Me gustó recorrer Ámsterdam buscando pistas, entrar a edificios con Aaron, usar el camuflaje de Noa y jugar con la posesión de NPC para intentar pasar desapercibido. La historia fue probablemente lo que más me atrapó y terminó siendo una de las partes que más disfruté de esta versión.
El problema es que muchas de esas buenas ideas están rodeadas de cosas que todavía se sienten muy verdes. La IA hace que el sigilo pierda importancia, el combate es demasiado básico, Aaron pelea demasiado contra el escenario y algunos bugs pueden detenerte por completo.
Aun así, cuando terminé de jugar no sentí que ya hubiera visto suficiente.
Quería saber qué pasaba después.
Para estar todavía en Early Access, 1666: Amsterdam ya tiene varias cosas que hace muy bien.