Hace 2 horas

POR Cesar Castellanos

Zelda no es relevante hoy… ha sido relevante siempre

Podríamos pensar que las personas que de una u otra forma están metidas en la industria de los videojuegos tendrían cierta conciencia de cómo se mueve, digo, al final de cuentas es parte de su chamba saber cómo funciona y ha funcionado nuestro entretenimiento favorito.

Sin embargo, también sabemos que muchos de los que trabajan en niveles administrativos son contratados o se interesan en la industria solamente por las ganancias que pueden generar para sus bolsillos.

Desde la mítica frase «¿Somos dueños de Donkey Kong, verdad?», pronunciada por un ejecutivo de Microsoft mientras visitaba las instalaciones de la recién comprada Rare, por allá del 2002, hasta las más que desafortunadas declaraciones que recientemente emitió Tyler Bahl, jefe de Marketing de Activision, en las que menospreciaba la importancia de The Legend of Zelda: Ocarina of Time frente a Grand Theft Auto VI y Call of Duty, queda más que demostrado que varias de las personas que conforman la parte laboral de la industria son totalmente ignorantes respecto a ella.

Si muchas de las cabezas en las diferentes compañías del gremio hacen gala de tal ignorancia, realmente no debería sorprendernos que la industria atraviese una crisis tan importante al día de hoy, pues los inversionistas y los administrativos ni siquiera saben cómo funciona.

Una frase fuera de lugar

La frase «Sin ánimo de ofender a Zelda, GTA y Call of Duty son los dos juegos más importantes del año», emitida por el ya mencionado Tyler Bahl, está tan fuera de lugar que resulta difícil de creer que alguien dentro de una de las empresas más grandes de videojuegos pudiera haberla dicho. Es tan increíble que termina siendo totalmente risible y de pena ajena.

¿Qué Zelda no es tan importante como GTA VI y COD? Menospreciar la relevancia de una saga como The Legend of Zelda este 2026 es un claro síntoma de lo que pasa en los videojuegos hoy por hoy.

Lo más probable es que el señor Bahl se esté refiriendo al aspecto económico, es decir, al número de copias que las sagas de Activision y Rockstar pueden vender en comparación con las ventas de Zelda, con todo y que la franquicia de Nintendo ha demostrado en los últimos años el aumento de su valor en ese sentido. Sin embargo, su comentario no puede estar más fuera de lugar, sobre todo si tomamos en cuenta todo lo que Zelda ha aportado a los videojuegos, no solo recientemente, sino desde que nació.

Lo que Zelda le ha dado a los videojuegos

Desde sus orígenes, allá por 1986, la saga legendaria moldeó por completo el género de aventura, dando por primera vez al jugador la libertad de ir y venir por un mundo de fantasía increíblemente construido para su época, en el cual podía determinar el curso de la aventura: qué camino tomar, qué ítems adquirir, qué enemigos enfrentar. Un camino que sería imitado después por muchas otras desarrolladoras en sus diferentes títulos.

Entrega tras entrega, The Legend of Zelda ha demostrado una y otra vez que es una saga tremendamente versátil, en el sentido de que nunca se estanca: siempre está en constante evolución, probando estructuras de mundos y mecánicas jugables novedosas y revolucionarias.

Desde el génesis de las aventuras con libertad total de la primera entrega, la dualidad de mundos de A Link to the Past o la belleza argumental casi filosófica de Link’s Awakening, hasta la revolución total de los mundos abiertos que significaron Breath of the Wild y Tears of the Kingdom, Zelda siempre crea el molde que los demás seguirán a la hora de desarrollar videojuegos.

Ocarina of Time creó las aventuras en 3D

Y si hablamos de Ocarina of Time, bueno, no por nada es nombrado por muchos como «el mejor videojuego de todos los tiempos». Podría parecer una frase exagerada para algunos, pero en realidad está lejos de serlo. Si bien cada entrega de Zelda ha traído consigo algo que se queda en la industria como una constante, Ocarina of Time básicamente creó las aventuras en 3D desde aquel mágico 1998 hasta ahora. Es decir, los videojuegos no serían ni de cerca lo que hoy son si la obra de Nintendo no hubiera existido. Ocarina of Time no aportó algo novedoso, no moldeó los videojuegos: creó por completo las aventuras en 3D, con tal maestría que es difícil que un fenómeno como el que significó esta obra vuelva a repetirse, incluso dentro de la misma saga.

Probablemente para quienes no les tocó vivir el juego en su época es difícil concebir lo que intento explicar. Sin embargo, quienes se interesen un poco más y lo analicen a fondo podrán comprenderlo, porque el impacto de este Zelda es tal que resulta fácilmente palpable.

Por ello, resulta incomprensible que un jefe de marketing de una compañía como Activision haga gala de tal ignorancia respecto a la industria de los videojuegos. Incluso si se tratara de una campaña de mercadotecnia para la próxima entrega de COD, poner en tela de juicio la relevancia de Zelda es básicamente una tontería monumental.

Este año llega a nuestros Switch 2 el remake del legendario Ocarina of Time, celebrando con ello los 40 años de existencia de la saga. Y no solo los fans deberían celebrarlo, sino todos los gamers en general, pues si Zelda y, en particular, Ocarina of Time no hubieran existido, hoy por hoy no podríamos gozar de otras obras como Grand Theft Auto VI o el próximo Call of Duty.

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