Siempre he sentido debilidad por los juegos de plataformas. Crecí con ellos, los disfruté en sus distintas épocas y, para mí, Darksiders fue toda una ópera prima dentro del género.
Su temática, su historia y esa sensación de que crecía conmigo hicieron que la saga se ganara un lugar especial en mi corazón. Darksiders 1 y 2 me marcaron profundamente y, aunque han pasado los años, siguen siendo referentes en mi memoria gamer.
Pero luego llegan esos juegos especiales, esos que no esperas y que te sorprenden porque notas que los desarrolladores han puesto el corazón en cada detalle.
Duskfade es exactamente uno de esos títulos.
Un relato con mecanismos de relojería y emociones a flor de piel
La historia nos presenta a Zerion, un joven que acaba de perder a su abuelo y ve cómo su vida se desmorona.
Su hermana Ayra, queriendo ayudar, provoca sin querer un accidente mágico que hace aparecer una torre de reloj gigante y la hace desaparecer. Así, Zerion se embarca en una misión muy personal: encontrarla y liberarla.
No está solo en esta aventura. Le acompaña Cuckoo, un pájaro mecánico que se convierte en su fiel compañero.
Juntos deberán viajar por el mundo rompiendo cuatro cadenas místicas para destruir la torre.
La historia es sencilla, sí, pero trata con mucha sutileza el duelo y la pérdida, sin volverse nunca pesada ni demasiado adulta. Al contrario, mantiene ese tono accesible que invita a jugar en familia, algo que agradezco profundamente.
Jugabilidad con sabor a clásico
Si eres de los que crecieron con los plataformas de PS1 y PS2, vas a sentirte como en casa.
Saltos dobles, carreras por paredes, deslizamientos por rieles… El movimiento es fluido y muy satisfactorio. Es pura diversión plataformera, de la que te hace sonreír mientras exploras.
Eso sí, el combate es su punto más flojo.
Se siente ligero, simple, casi como un trámite. Basta con presionar un botón y listo, sin necesidad de grandes estrategias. Los enfrentamientos no son el centro de la experiencia, y eso se nota.
Por suerte, el sistema de progreso te permite desbloquear mejoras y movimientos recogiendo engranajes, aunque no son imprescindibles para avanzar porque la dificultad nunca se vuelve exigente.
Y eso, en un juego como este, no es un defecto: es una decisión de diseño para que cualquiera pueda disfrutarlo.
Un mundo visualmente deslumbrante
En el apartado gráfico, Duskfade es un espectáculo.
Sus escenarios están llenos de vida, con una iluminación vibrante y un nivel de detalle que delata el mimo con el que se ha trabajado. Cada rincón parece sacado de un cuento ilustrado, y eso enamora.
Eso sí, las cinemáticas prerrenderizadas pierden algo de fluidez al ir a menos fotogramas que el juego, pero es un detalle menor que no empaña la experiencia global.
Cuando estás inmerso en la aventura, apenas lo notas.
Un juego que sabe a recuerdo
No sé si el público final está pensado para alguien de mi edad, pero si este juego hubiera salido cuando era adolescente o empezaba mi vida adulta, lo habría considerado una obra maestra.
Para un “chavoruco” como yo, Duskfade ha sido un viaje en el tiempo. Me ha hecho sonreír, recordar y transportarme a esos años en los que los plataformas reinaban en mi vida.
No busca ser un título adulto ni complejo. No es Darksiders ni pretende serlo.
Es una aventura nostálgica, accesible y familiar, que se queda en el recuerdo como esos juegos que te hacían feliz sin necesidad de grandes pretensiones.
Lo mejor
- El movimiento es fluido y muy satisfactorio.
- Su apartado visual y el nivel de detalle de los escenarios.
- La historia trata el duelo y la pérdida con sutileza.
- Su tono accesible y familiar.
- La nostalgia que transmite a quienes crecieron con los plataformas de PS1 y PS2.
- El sistema de progreso permite desbloquear mejoras y movimientos.
Lo peor
- El combate se siente ligero y demasiado simple.
- La dificultad nunca llega a ser realmente exigente.
- Las cinemáticas prerrenderizadas funcionan a menos fotogramas que el juego.
Veredicto Neutral Game
Un sólido 8.5, rozando el 9, por todo lo que me ha hecho sentir y por los recuerdos que ha despertado en mí. Un pequeño tesoro para los que buscan diversión con alma de cuento.
¿Recomendado? Sin duda. Sobre todo si, como yo, creciste con los plataformas y buscas una experiencia que abrace tu nostalgia sin complicaciones.
Duskfade es un regalo para el jugador que aún cree en la magia de los videojuegos.