Splatoon Raiders guarda las partidas competitivas y manda toda su tinta a una aventura PvE. Sales de expedición, revientas salmónidos, recoges equipo, ajustas tu build y vuelves a entrar.
El ciclo engancha. Las misiones llegan a repetirse, pero mejorar las armas y preparar una configuración distinta para lo que sigue evita que te canses rápido.
Aun así, terminé extrañando el PvP.
Regresar más fuerte es el verdadero vicio
Las expediciones no tardan en mostrar su rutina: entras, limpias la zona, recoges lo que encuentras y regresas con mejores herramientas.
Después de varias horas algunas misiones ya se sienten conocidas. Cambia el escenario o la cantidad de enemigos, pero muchas terminan mandándote a hacer algo parecido.
La progresión compensa buena parte de eso. Siempre hay un tanque que mejorar, una pieza que revisar o una build nueva para probar. No vuelves a la misma pelea exactamente igual: ahora haces más daño, controlas mejor a los grupos o llevas una herramienta que antes no tenías.
Eso basta para pensar: “una más y lo dejo”.
El potentanque limpia el desastre
Usé principalmente el potentanque y el tactitanque. Ambos son buenísimos cuando la pantalla comienza a llenarse y necesitas borrar a varios enemigos de un solo ataque.
Splatoon Raiders tiene una buena variedad de salmónidos. Por separado no siempre asustan, pero cuando se amontonan la cosa cambia. Te cierran el paso, cubren el suelo y te obligan a moverte antes de que todo se salga de control.
Quedarte quieto disparando no sirve. Hay que abrir espacio con tinta, moverse y bajar primero a los que más molestan.
También cambié de build según la misión. Algunas pedían daño bruto; otras se llevaban mejor con ataques capaces de controlar grupos. No puedes entrar a todo con la misma idea y esperar que siempre salga bien.
Encontré mi arma y no la solté
El juego tiene varias armas y cada expedición puede favorecer una diferente, pero yo regresé casi siempre a la pistola normal.
Es rápida, cómoda y cumple.
Eso también le pega un poco al botín. Cuando ya encuentras algo con lo que juegas a gusto, muchas armas nuevas terminan guardadas. Pueden servir en situaciones concretas, pero nunca sentí que el juego me obligara a abandonar la que ya dominaba.
No arruina el sistema, aunque recoger otra arma deja de emocionar tanto cuando sabes que probablemente no vas a usarla.
La historia me dio bastante igual
La historia no fue lo que me hizo seguir jugando.
El Clan Surimi conserva el humor y el estilo raro de Splatoon, pero cada vez que aparecía una escena yo solo quería volver a las expediciones, revisar el equipo y seguir disparando.
Visualmente sigue siendo Splatoon. La tinta, los personajes y el movimiento están ahí, aunque las islas tienen una vibra distinta a los escenarios de las entregas principales.
Se reconoce de inmediato, pero no parece un simple modo reciclado de Splatoon 3.
El PvP hace falta
El cambio al PvE me gustó. Además, Raiders se deja jugar aunque no tengas demasiada experiencia con la serie. No necesitas conocer el competitivo ni enfrentarte a jugadores que llevan años dominando cada arma.
Pero tener también un modo PvP habría dejado un juego mucho más completo.
No necesitaba convertirse en Splatoon 4. Bastaba con incluir alguna forma de enfrentar a otros jugadores y aprovechar fuera de la campaña todo el equipo que consigues.
La aventura funciona por su cuenta, pero la ausencia se nota.
Switch 2 ni suda
Splatoon Raiders corre muy bien en Nintendo Switch 2.
No tuve trabones, bugs importantes ni problemas con los controles. Incluso cuando la pantalla estaba repleta de salmónidos, ataques y tinta, el juego seguía respondiendo como debía.
Puede ponerse caótico, pero la consola aguanta sin hacerse bolas.
Lo mejor
- Mejorar el equipo da ganas de entrar a otra expedición.
- Las builds cambian según la misión.
- El potentanque y el tactitanque destrozan grupos enteros.
- Buena variedad de enemigos.
- Corre muy bien en Nintendo Switch 2.
- Puedes disfrutarlo sin conocer demasiado Splatoon.
Lo peor
- Varias expediciones terminan pareciéndose.
- La historia queda muy por debajo del combate.
- Hace falta un modo PvP.
- Encontrar un arma cómoda le quita emoción al resto del botín.
Veredicto Neutral Game
Splatoon Raiders cambia las partidas competitivas por expediciones, armas y mejoras. El resultado es divertido, sobre todo cuando los enemigos se amontonan y una buena build te salva del desastre.
Las misiones repiten algunas ideas y la historia no logra robarse la atención, pero mejorar el equipo siempre deja una razón para volver a entrar.
Quienes disfrutan pasar niveles, levantar botín y preparar una configuración más fuerte para el siguiente reto la van a pasar bien. Solo queda esa espinita de tener todo este arsenal y no poder usarlo contra otros jugadores.