Tres minutos. Eso dura una partida de OBAKEIDORO 2: Chase & Seek. Parece poquísimo hasta que eres el último humano libre, tienes un monstruo pegado a la espalda y tus amigos están encerrados esperando que alguien tenga el valor de ir por ellos.
La idea es muy fácil de entender: humanos contra monstruos. Los primeros tienen que aguantar hasta que se acabe el tiempo; los segundos deben capturarlos a todos y mandarlos a la jaula.
Los humanos pueden esconderse, correr, usar su linterna para aturdir al monstruo y liberar compañeros. Del otro lado tenemos criaturas inspiradas en la mitología, el folclore y las leyendas urbanas japonesas, cada una con habilidades distintas para convertir esos tres minutos en una persecución.
Y cuando empieza la persecución, el juego es muy divertido.
Puedes esconderte tres minutos… pero qué aburrido
Sí, puedes hacerlo.
Busca un buen rincón, quédate callado y existe la posibilidad de que el monstruo pase una buena parte de la partida sin encontrarte. Técnicamente estás jugando bien.
Pero qué aburrido.
La verdadera gracia de OBAKEIDORO 2 aparece cuando te encuentran.
Ahí empiezas a correr por pasillos, doblar esquinas, buscar el momento correcto para usar la linterna y tratar de hacer que el monstruo pierda tu rastro. Y algo importante: que te encuentre no significa que ya estás muerto.
Se puede escapar y bastante.
Jugando con amigos fue donde más disfruté esa parte. Uno empieza a gritar porque lo encontraron, otro intenta huir en dirección contraria y alguien termina encerrado porque tomó la peor decisión posible.
Eso es muchísimo más divertido que esconderse en una esquina esperando que el reloj llegue a cero.
Ser monstruo es divertido hasta que empiezas a ver el reloj
Jugar del otro lado cambia bastante las cosas.
Ahora tú eres quien tiene que buscar y esos tres minutos, que como humano parecían suficientes, empiezan a desaparecer rapidísimo.
Además, no todos los monstruos funcionan igual en todos los mapas. Hay habilidades que tienen mucha más utilidad en espacios abiertos y otras que aprovechan mejor lugares cerrados.
Por ejemplo, un monstruo capaz de pegar un gran salto puede recortar distancia fácilmente en un escenario abierto, pero meterlo entre paredes y pasillos reduce muchísimo esa ventaja. Los humanos pueden aprovechar mejor las esquinas y perderlo con más facilidad.
Por eso tampoco me molestó la rotación de mapas del online. Si pudieras elegir siempre el escenario que más beneficia al monstruo que llevas, sería demasiado fácil jugar con esa ventaja.
En general, ambos lados me parecieron bastante equilibrados.
Lo que sí puede joder una partida es el camping de la jaula.
Puedes capturar a alguien y simplemente quedarte cerca esperando a que sus compañeros intenten rescatarlo. Es válido. También es aburridísimo comparado con estar recorriendo el mapa y persiguiendo gente.
Tres minutos y otra más
Aquí está una de las mejores decisiones del juego.
Las partidas duran tres minutos y no necesitan durar más.
Si pierdes, vuelves rápido. Si ganas, quieres otra. Si te atraparon en treinta segundos porque hiciste una tontería, tampoco acabas condenado a mirar una partida eterna.
El ritmo funciona.
También hay acciones cooperativas entre humanos, pero durante mis partidas prácticamente no las usamos más allá de probarlas alguna vez. Cada quien terminaba sobreviviendo por su cuenta y, sinceramente, tampoco hicieron falta para que jugar con amigos fuera muy divertido.
Y jugar con amigos marca una diferencia enorme.
Contra la CPU funciona. Con personas es otra cosa
Probé también partidas contra la CPU y sirven para aprender personajes, mapas y mecánicas.
Pero no hay comparación.
Una persona puede cambiar de objetivo, intentar adelantarse a tu ruta, equivocarse, obsesionarse contigo o simplemente hacer algo completamente inesperado.
Ese caos es lo divertido.
Durante mis partidas online encontré gente rápido y, jugando en Nintendo Switch 2, todo funcionó muy bien. No tuve desconexiones, tirones ni problemas que arruinaran las partidas.
El verdadero problema: se acaba muy rápido
Aquí OBAKEIDORO 2 sí se pega contra una pared.
Hay poco contenido.
Puedes desbloquear personajes y otras cosas jugando, pero la progresión avanza tan rápido que nunca sentí que estuviera diciendo “voy a seguir porque quiero conseguir esto”.
Vas desbloqueando cosas y listo.
Más que una progresión que te mantenga pegado al juego durante semanas, termina siendo un trámite rápido para tener más opciones disponibles.
Y eso limita bastante cuánto puedes jugar antes de empezar a sentir que ya viste casi todo.
Yo sí terminaba una partida pensando “una más”.
También quería probar otro monstruo.
Lo que no quería era pasar seis horas seguidas jugando.
Y creo que esa es la mejor forma de explicar OBAKEIDORO 2: es un juego para sacar cuando estás con amigos, jugar unas cuantas partidas, pasarla muy bien y guardarlo hasta la próxima.
Si buscas convertirlo en tu multijugador de todas las noches, probablemente te vas a acabar su contenido demasiado rápido.
Estos monstruos son una preciosidad
Visualmente, me encantó.
Los humanos tienen un diseño muy simpático y los monstruos toman criaturas y leyendas japonesas para convertirlas en algo que puede verse adorable y raro al mismo tiempo.
No intenta que estés aterrorizado. Quiere que veas una criatura sacada del folclore japonés y después salgas corriendo porque viene detrás de ti.
Los escenarios también acompañan muy bien ese estilo y todo tiene suficiente personalidad para que dé gusto probar nuevos monstruos simplemente por ver cómo se mueven y qué hacen.
Es fácilmente una de las cosas que más disfruté del juego.
Lo mejor
- Las persecuciones son muy divertidas.
- Con amigos mejora muchísimo.
- Humanos y monstruos se sienten equilibrados.
- Las partidas de tres minutos le quedan perfecto.
- Las habilidades cambian dependiendo bastante del mapa.
- El arte y los monstruos inspirados en la mitología y el folclore japonés tienen muchísimo encanto.
- El online funcionó muy bien en Nintendo Switch 2.
Lo peor
- Hay poco contenido.
- La progresión se termina muy rápido.
- Contra la CPU pierde bastante gracia.
- Esconderse toda la partida funciona, pero es aburridísimo.
- El camping junto a la jaula puede matar una buena partida.
Veredicto Neutral Game
OBAKEIDORO 2: Chase & Seek sabe hacer algo muy bien: provocar partidas rápidas donde terminas corriendo de un monstruo mientras tus amigos se ríen de tu desgracia.
Las persecuciones son divertidas, jugar de ambos lados funciona y las partidas de tres minutos hacen muy fácil decir “otra y ya”.
El problema es que tampoco tiene mucho más detrás. La progresión dura poco y el contenido se acaba demasiado rápido como para querer vivir metido aquí durante horas.
Para jugar de vez en cuando con amigos, me lo pasé muy bien. Para convertirlo en tu próximo multijugador eterno, se queda corto.