Nintendo quiere recuperar del gobierno estadounidense el dinero que pagó por unos aranceles que terminaron tumbados por la Corte Suprema. Dos compradores vieron venir el movimiento y presentaron una demanda colectiva con una idea sencilla: si la compañía recupera esa lana, quienes pagaron precios más altos también quieren su parte.
Nintendo ya respondió y no piensa soltar un dólar. La compañía pidió que la demanda sea desechada y dejó clara su postura: los clientes aceptaron el precio, recibieron su consola o accesorio y ahí terminó el trato.
Pagaste el precio y te llevaste el producto
Según Nintendo, cada comprador sabía cuánto costaba el producto antes de sacar la cartera. Que meses después cambie una ley, desaparezca un arancel o baje algún costo no obliga a reabrir la venta y volver a calcular cuánto “debió” costar la consola.
La respuesta legal dice que los demandantes “recibieron exactamente lo que pagaron” y que una posible devolución del gobierno pertenece a Nintendo, no a quienes compraron sus productos. También señala que los precios dependen de más cosas que los aranceles: memoria, producción, transporte y otros gastos que no se pueden separar con una cuenta rápida.
En pocas palabras: cuando los costos subieron, el golpe llegó a las tiendas; ahora que una parte de ese dinero podría regresar, Nintendo dice que la compra ya quedó cerrada.
La subida no fue pequeña
En agosto de 2025, Nintendo aumentó en Estados Unidos los precios de la Switch original, Switch Lite, Switch OLED y varios accesorios. La Switch Lite subió 30 dólares, el modelo normal 40 y la OLED 50, aunque el comunicado oficial habló de “condiciones del mercado” y no presentó cada aumento como un cobro directo por aranceles.
Los demandantes sostienen que parte de esos aumentos sirvió para pasar el costo de los aranceles al público. Por eso consideran injusto que Nintendo pueda recuperar ese dinero del gobierno y quedarse también con lo que ya cobró a los compradores. La demanda cubre compras realizadas entre febrero de 2025 y febrero de 2026.
Nintendo quiere su dinero, pero el tuyo no entra en la conversación
La Corte Suprema resolvió en febrero de 2026 que la ley usada por Donald Trump no le daba autoridad para imponer esos aranceles. Desde entonces, Nintendo y miles de compañías comenzaron a reclamar al gobierno lo que habían pagado.
La pelea ahora está en decidir quién cargó realmente con el costo. Nintendo pagó los aranceles al importar sus productos, pero parte del golpe pudo terminar metido en los precios que pagó la gente.
Por ahora no existe una orden que obligue a Nintendo a reembolsar nada. La empresa apenas pidió que el caso sea desechado y será el tribunal quien decida si la demanda puede seguir. Pero su postura ya quedó bastante clara: cuando tocó subir precios, eran las condiciones del mercado; si llega un reembolso, ese dinero es de Nintendo.