El aumento de precios que sufrieron las consolas y accesorios de Nintendo acaba de terminar en los tribunales de Estados Unidos. Dos jugadores presentaron una demanda a Nintendo para evitar que la compañía haga un negocio redondo con los impuestos: no quieren que la empresa se quede con el reembolso de unos aranceles que los propios consumidores ya pagaron de sus bolsillos.
Para entender el pleito hay que ir a los meses previos al lanzamiento de la Switch 2. En ese momento, Nintendo subió entre 5 y 10 dólares el precio de los controles y accesorios nuevos, además de encarecer la línea de consolas originales. La excusa oficial fueron los aranceles que el gobierno de Donald Trump le impuso a la manufactura en China.
El problema estalló hace poco, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos tumbó esa medida por considerarla ilegal. Al ver esto, Nintendo demandó al gobierno federal para exigir que le devuelvan todo el dinero de esos impuestos.
Ahí es donde entra el reclamo de los jugadores Gregory Hoffert y Prashant Sharan. Su argumento es lógico y directo: Nintendo le cobró el impuesto al usuario final disfrazado en el aumento de precio del producto. Si el gobierno les devuelve ese dinero, la compañía estaría cobrando dos veces por lo mismo.
De hecho, la demanda usa las propias palabras de Shuntaro Furukawa en contra de la empresa, ya que el año pasado el directivo admitió públicamente que ellos le pasan el costo de los aranceles directamente al precio final del consumidor.
Si los jugadores ganan este caso, Nintendo se verá obligada a buscar la forma de compensar a todos los que compraron hardware con sobreprecio.