Hace 20 horas

POR Morri

PlayStation sin juegos físicos en 2028: lo digital no molesta, quedarse sin opción sí

PlayStation ya puso una fecha que muchos veían venir: desde enero de 2028, sus juegos nuevos dejarán de producirse en disco físico. Los juegos que salgan antes de esa fecha seguirán igual, pero los nuevos lanzamientos ya irán directo al formato digital.

Y sí, mucha gente ya compra digital. Yo también lo hago. Hay ofertas buenas, es cómodo, no tienes que cambiar cartuchos o discos y el juego se queda instalado en la consola. No voy a fingir que sigo comprando todo en físico, porque no es así.

Pero una cosa es elegir comprar digital y otra muy distinta es que ya no exista otra forma de comprar.

Yo conocí muchos juegos cambiándolos en el tianguis

Cuando era niño jugué muchísimos juegos de Nintendo, Super Nintendo, Game Boy y PlayStation gracias al tianguis. Iba, llevaba un juego, lo cambiaba por otro y regresaba a casa con algo que no conocía.

No era solo comprar. Era buscar, preguntar, ver portadas, revisar cartuchos, revisar discos y cambiar algo que ya habías terminado por algo que te daba curiosidad. A veces salía bien, a veces terminabas con un juego raro, difícil o medio desconocido, pero justo ahí estaba parte de la gracia.

De esa forma conocí juegos que jamás habría probado si todo dependiera de una tienda digital. De hecho, así descubrí el juego de peleas de JoJo’s Bizarre Adventure en PS1, y por ese disco terminé conociendo JoJo como franquicia cuando era niño.

Eso también era parte del formato físico. No solo te vendía un juego, también te podía abrir una puerta a algo que ni sabías que te iba a gustar. En mi caso, una ida al tianguis terminó siendo la entrada a una serie que probablemente no habría conocido igual si todo hubiera dependido de recomendaciones digitales, algoritmos o una lista de ofertas en pantalla.

Comprar digital está bien, pero no es igual

Lo digital tiene cosas muy buenas. Compras desde la consola, descargas y juegas. No sales de casa, no esperas envíos y no tienes cajas ocupando espacio. Para muchos jugadores, eso ya es suficiente.

Pero el formato físico daba otra libertad.

Podías prestarlo, venderlo, cambiarlo con alguien, comprarlo usado o encontrarlo más barato tiempo después. También estaba el lado de tener tu colección, guardar tus cajas, ver una saga completa en la repisa o volver a encontrar un juego años después.

No todos juegan igual. No todos compran igual. No todos tienen el mismo presupuesto. Hay gente que compra digital por comodidad, pero también hay gente que compra usado porque no puede pagar todos los estrenos. Hay quien presta juegos con amigos. Hay quien colecciona. Hay quien simplemente disfruta tener algo en la mano.

Ahí es donde molesta este cambio. No porque lo digital exista, sino porque el físico deja de ser una opción.

Cuando todo es digital, la tienda manda

Si todo pasa por la tienda digital, la compañía tiene mucho más control sobre cómo compras.

Controla precios, descuentos, ediciones, disponibilidad y hasta qué versión puedes conseguir. Si un juego sigue caro, ya no hay copia usada que te ayude. Si una edición desaparece, no puedes ir a buscarla a otra tienda. Si años después quieres conseguir algo que ya no está disponible, dependes de que la plataforma lo mantenga en su catálogo.

No estoy diciendo que mañana tus juegos vayan a desaparecer. Tampoco se trata de meter miedo porque sí. Pero cuando todo queda atado a una cuenta, a una tienda y a las reglas de una compañía, el jugador pierde margen.

Con el físico tampoco todo era perfecto. Hoy muchos juegos necesitan parches enormes, descargas obligatorias y actualizaciones de día uno, aunque compres una caja en tienda. Aun así, seguía existiendo otra forma de moverte, comprar, prestar o recuperar algo de dinero para ir por otro juego.

Y esa forma se está perdiendo.

También se pierde una manera de pagar menos

El mercado físico ayudaba mucho a que los precios se movieran.

Si un juego estaba carísimo en digital, podías buscarlo usado. Si una tienda lo remataba, lo comprabas. Si alguien ya lo terminó, te lo vendía más barato. Si tú querías comprar otro juego, vendías uno viejo y sacabas algo.

Eso fue parte de cómo muchos jugamos durante años.

En digital hay descuentos buenos, claro. A veces mejores que en físico. Pero dependes por completo de la tienda oficial. Si la tienda no baja el precio, no hay copia usada, intercambio o remate de tienda que te ayude. Si la edición que quieres no aparece, no hay mucho que hacer. Si el juego se va del catálogo o cambia de paquete, toca aceptar lo que haya.

Cuando desaparece el físico, también desaparece una parte del mercado que no controlaba por completo la compañía.

El coleccionismo también cuenta

A veces se habla del formato físico como si fuera puro capricho, pero para muchos jugadores también es parte de la experiencia.

Comprar un juego, abrir la caja, ver la portada, acomodarlo junto a otros títulos y conservarlo con los años tiene algo especial. No todo tiene que ser práctico. No todo tiene que vivir como un icono en una pantalla.

Hay juegos que recuerdas por la caja. Otros por haberlos prestado. Otros por haberlos cambiado. Otros porque los encontraste de casualidad en un puesto y terminaron siendo de tus favoritos.

Esa parte también hizo crecer a muchos jugadores. Para algunos puede sonar a nostalgia, pero no lo es del todo. Es una forma distinta de relacionarte con los juegos.

Lo digital puede existir sin borrar eso.

GTA 6 muestra lo mucho que perdonamos cuando una marca pesa demasiado

Esto también conecta con algo que vemos con GTA 6. Nadie lo ha jugado, ni siquiera hemos visto un tráiler con gameplay real, y aun así ya hay gente tratándolo como si fuera el mejor juego de la historia. Rockstar tiene una marca tan fuerte que una parte del público ya está lista para defenderlo antes de tener el control en las manos.

Y aquí viene lo más curioso: su edición “física” ni siquiera trae disco. Es una caja con un código de descarga, algo que obviamente molestó a muchos jugadores, sobre todo a quienes todavía compran físico por colección, reventa o simple gusto. Pero aun con ese enojo, las reservas se movieron con muchísima fuerza.

Ahí se nota el poder de una marca. Con cualquier otro juego, una edición física sin disco habría sido suficiente para prender más alarmas. Con GTA 6, en cambio, muchos se quejan, pero igual reservan.

Con PlayStation pasa algo parecido, aunque en otro tema.

Sony tiene una historia enorme y millones de jugadores que van a seguir ahí. Por eso una decisión como esta genera tanto ruido. No porque comprar digital sea malo, sino porque viene de una compañía con suficiente fuerza para mover el mercado y hacer que muchos se acostumbren.

Puedes amar PlayStation y aun así cuestionar esto. Puedes comprar digital y aun así pensar que quitar el físico es una mala señal. Puedes emocionarte por sus juegos y no aplaudir cada movimiento de la compañía.

Ser fan no debería significar aceptar todo.

Querer juegos físicos no es vivir en el pasado

Cada vez que se habla del formato físico aparece alguien diciendo que ya hay que superarlo, que todo será digital o que los juegos físicos ya no sirven porque muchos necesitan descarga.

Una parte de eso es cierta.

Pero querer opciones no es vivir en el pasado.

Nadie está diciendo que PlayStation deje de vender juegos digitales. Nadie está diciendo que todos tengan que comprar físico. Lo único que se pide es que sigan existiendo las dos formas, porque cada jugador tiene una realidad distinta.

Hay quien compra digital por comodidad. Hay quien compra físico por colección. Hay quien compra usado porque no puede pagar todos los estrenos. Hay quien presta juegos con amigos. Hay quien todavía disfruta ir a buscar juegos, encontrarlos, cambiarlos y descubrir cosas que no tenía planeadas.

Eso también es parte de jugar.

El problema no es 2028, es lo que dejamos atrás

Enero de 2028 todavía suena lejos, pero estas cosas no pasan de golpe. Primero llegaron las consolas sin lector. Luego las ediciones físicas con descargas obligatorias. Después las tiendas digitales empezaron a empujar más fuerte. Ahora ya tenemos una fecha para que los juegos nuevos de PlayStation dejen atrás el formato físico.

Tal vez muchos digan que era inevitable. Puede ser.

Pero que algo parezca inevitable no significa que tengamos que aplaudirlo.

Porque cada paso hacia un futuro solo digital también le quita algo al jugador: menos reventa, menos préstamo, menos colección, menos formas de buscar precio y menos control sobre lo que compra. A cambio tenemos comodidad, y la comodidad está bien, pero no debería costarnos todas las opciones.

PlayStation no es la única compañía que va hacia ese lado, pero al poner una fecha sobre la mesa hace que la conversación sea más directa. Si el futuro de los videojuegos va a depender de tiendas digitales, cuentas y licencias, entonces las compañías también tienen que ganarse más confianza.

Porque al final lo digital no molesta. Lo que molesta es recordar que muchos nos enamoramos de los videojuegos buscando, cambiando y compartiendo juegos, y ver que esa forma de jugar cada vez tiene menos espacio.

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