PlayStation está bajo presión por un posible cambio en sus juegos digitales. Tras la actualización de marzo de PS5, algunos jugadores reportaron un contador de “periodo válido” en títulos comprados desde PlayStation Store. La lectura más preocupante es que la consola tendría que conectarse a internet cada 30 días para validar licencias.
Por ahora no hay una explicación oficial clara. Algunos reportes apuntan a una nueva política de DRM, otros hablan de un error no intencional y algunas respuestas del soporte de Sony sugieren que podría estar relacionado con Console Sharing en PS5. La falta de una postura pública de Sony solo empeora la conversación.
Comprar digital vuelve a sentirse frágil
El enojo no viene de tener que conectar la consola una vez al mes. Viene de una pregunta mucho más vieja: qué estás comprando cuando pagas por un juego digital.
Si el acceso depende de validaciones periódicas, el juego deja de sentirse como algo tuyo y se acerca más a una licencia que puede cambiar según las reglas de la tienda. Eso preocupa por los servidores, por las cuentas bloqueadas, por las consolas guardadas y por la preservación a largo plazo.
La comparación con el Xbox One original apareció rápido entre jugadores. Microsoft intentó empujar una idea parecida de conexión y validación online, pero terminó reculando antes del lanzamiento de la consola.
Sony tiene que responder
No hay confirmación oficial de un DRM permanente de 30 días para todos los juegos digitales de PlayStation. Ese punto debe quedar claro. Pero cuando los jugadores encuentran contadores de licencia y el soporte responde de forma inconsistente, el silencio de Sony no ayuda.
El momento tampoco favorece a la compañía. La conversación sobre preservación de videojuegos ha crecido con iniciativas como Stop Killing Games, que ganó fuerza tras el cierre de The Crew y ya supera el millón de firmas desde 2024.
Si fue un error, Sony puede cortar la discusión rápido. Si es una política nueva, la compañía tendría que explicarla antes de que más jugadores descubran el cambio por capturas, rumores o respuestas mezcladas del soporte. El problema no es solo técnico; es confianza en la biblioteca digital que mucha gente lleva años pagando.