Ayer te contábamos que los trabajadores de Behaviour Interactive empezaron a denunciar recortes de personal en redes sociales. Hoy, los responsables de Dead by Daylight por fin salieron a dar la cara con un comunicado oficial para explicar qué está pasando adentro. Las razones confirmaron los peores temores de la industria y dejaron un sabor amargo por el manejo de su presupuesto.
La empresa justificó los despidos argumentando que cortaron de raíz su división de desarrollo externo. Durante mucho tiempo, una buena parte de los ingresos del estudio venía de hacer juegos casuales, adaptaciones para celulares y trabajo de soporte para otras compañías. Según la directiva, la demanda de esos proyectos cayó en picada durante los últimos meses. Como se quedaron sin contratos a la vista, tomaron la decisión directa de vaciar esos puestos en lugar de reubicar a la gente en sus propias franquicias.
Lo que realmente genera rechazo es el momento exacto en el que pasa esto. Hace menos de un mes, Behaviour abrió la cartera para adquirir a The Fun Pimps, los creadores de 7 Days to Die. El contraste es brutal: tienen el capital suficiente para comprar un estudio completo y mantener decenas de vacantes abiertas en su sitio web para sus proyectos principales, pero a la hora de hacer ajustes, prefieren echar a la calle a los empleados que los mantuvieron a flote haciendo el trabajo pesado para terceros.
Gracias a los mensajes en redes, ahora sabemos que el recorte no midió jerarquías. Ayer hablábamos del animador senior Jonathan Veiga, pero hoy la lista de bajas confirmadas incluye a diseñadores de niveles como Jackson Lanaus, a veteranos de control de calidad con más de cinco años en la nómina como Nicolas Dutil, e incluso a directivos. Adam Climan, quien ocupaba el puesto de director de analíticas desde mayo de 2025, confirmó que ayer fue su último día en las oficinas.
El cierre de esta división engrosa los números rojos de una industria que sigue sangrando. En lo que va de 2026, los registros indican que ya van más de 3,300 desarrolladores que se quedaron sin empleo.