Ubisoft limpia la casa: Nuevos jefes para Assassin’s Creed y una demanda por despido disfrazado
La situación interna en Ubisoft sigue siendo material para una serie dramática de televisión. Hoy, la compañía francesa anunció con bombo y platillo la reestructuración del equipo directivo que se encargará del futuro de Assassin’s Creed. La franquicia ahora vivirá bajo el paraguas de Vantage Studios, una nueva subsidiaria que también controlará marcas pesadas como Far Cry y Rainbow Six Siege.
Si leyeras únicamente el comunicado de prensa oficial, pensarías que todo es miel sobre hojuelas y que están preparando una nueva era dorada para los Asesinos. El problema es que este nombramiento llega para tapar un incendio gigantesco en el departamento de recursos humanos: una demanda formal por parte del exproductor ejecutivo de la saga.
Las caras nuevas (y conocidas) al mando de los Asesinos
Para calmar a los inversores, Ubisoft decidió poner a tres veteranos de la vieja escuela a cargo de la franquicia. Conociendo el estado actual de sus lanzamientos, traer de regreso a la gente que trabajó en la época dorada de la serie tiene bastante lógica.
El nuevo organigrama queda de la siguiente manera:
- Martin Schelling (Jefe de Marca): Él será el responsable de la estrategia y la visión a largo plazo. Viene de ser el Director de Producción y tiene su nombre en los créditos de títulos como Origins, Syndicate, Black Flag y Revelations.
- Jean Guesdon (Jefe de Contenido): Se encargará de la dirección creativa general. Guesdon es un peso pesado; fue el Director Creativo en Black Flag y Origins, y trabajó como diseñador en el legendario Assassin’s Creed 2.
- François de Billy (Jefe de Excelencia en Producción): Su trabajo será afinar la maquinaria de desarrollo para que los juegos salgan a tiempo. Empezó en Rainbow Six: Vegas y luego saltó a coordinar producciones desde Brotherhood hasta Valhalla.
Tener a este trío al mando suena excelente para la calidad de los próximos juegos. El detalle turbio está en cómo consiguieron esos puestos y a quién tuvieron que empujar por las escaleras para abrir las vacantes.
El drama legal: Te vas o te hacemos la vida imposible
El nombramiento de estos tres directivos choca de frente con la demanda legal que acaba de presentar Marc-Alexis Côté, el antiguo Vicepresidente y Productor Ejecutivo de toda la serie Assassin’s Creed.
Côté acusa a la directiva de Ubisoft de “despido constructivo”. En el mundo laboral, esto significa que la empresa creó un ambiente de trabajo tan hostil y te quitó tantas responsabilidades que te obligaron a renunciar. Las corporaciones hacen esto todo el tiempo para evitar pagar las millonarias liquidaciones que corresponden por un despido injustificado.
Según la demanda de Côté, cuando Ubisoft armó esta nueva división de Vantage Studios, empezaron a buscar un “Jefe de Franquicia”. Él aplicó para el puesto, argumentando que prácticamente ya hacía ese trabajo. Sin embargo, el mismísimo CEO, Yves Guillemot, rechazó su solicitud. La excusa oficial fue que el puesto debía operar desde las oficinas en Francia y no desde Canadá. Sorpresa: ese es exactamente el puesto que hoy le entregaron a Martin Schelling.
La trampa de las relaciones públicas
Después del rechazo, Ubisoft intentó degradar a Côté. Le ofrecieron un puesto menor como Jefe de Producción (el lugar que hoy ocupa François de Billy). Como era de esperarse, la relación se rompió por completo.
Lo que más encendió el coraje de Côté fue el manejo de los medios por parte de la empresa. Ubisoft emitió comunicados públicos diciendo que el productor “había elegido tomar un nuevo camino fuera de Ubisoft”. Una mentira clásica de relaciones públicas corporativas para salvar la imagen de la marca.
Côté no se quedó callado. A través de su cuenta de LinkedIn, soltó un mensaje directo contra sus antiguos jefes, exponiendo la jugada sucia frente a toda la industria:
“Muchos de ustedes han expresado sorpresa de que yo eligiera dejar Assassin’s Creed después de tantos años, especialmente dada la pasión que aún le tengo. La verdad es simple: yo no tomé esa decisión. También le debo a mis equipos, pasados y presentes, decir esto claramente: no me alejé. Me quedé en mi puesto hasta que Ubisoft me pidió que me hiciera a un lado.”
En su demanda, Côté argumenta que toda esta narrativa de la “renuncia voluntaria” es una táctica agresiva para mantener activas sus cláusulas de no competencia (evitando que se vaya a trabajar a otro estudio rival) y, por supuesto, ahorrarse el cheque de su indemnización por los años dedicados a convertir la franquicia en los gigantescos RPGs que les generaron millones de dólares.
Ubisoft tiene un talento especial para dispararse en el pie. Ponen a creativos excelentes a cargo de sus juegos, pero las decisiones de los trajes y las corbatas en la junta directiva siguen demostrando que el ambiente interno de la compañía está completamente roto.
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