Estados Unidos pone a Tencent bajo la lupa: Riot Games y Epic Games en medio del conflicto
El cruce entre la política internacional y los videojuegos acaba de subir de nivel. Un reporte reciente del periódico Financial Times confirma que el gobierno de Estados Unidos está debatiendo seriamente qué hacer con las inversiones de Tencent dentro de su territorio. La administración de Donald Trump tiene sobre la mesa la posibilidad de catalogar la presencia de este gigante chino en empresas como Epic Games y Riot Games como un riesgo directo para la seguridad nacional.
Esta situación pone en alerta a muchísimas desarrolladoras que dependen del capital asiático para funcionar a diario. El debate interno del gobierno estadounidense tenía una reunión programada para este 4 de marzo, pero se pospuso de último minuto. Todo este movimiento ocurre como preparación para el encuentro oficial entre los presidentes de ambos países que está agendado para el mes de abril. Si la resolución avanza, el escenario extremo obligaría a Tencent a vender sus acciones y retirarse por completo de las compañías norteamericanas para que puedan seguir operando sin bloqueos.
El dueño silencioso de tus juegos favoritos
Para dimensionar el tamaño del problema, hay que revisar la cartera de compras de Tencent. No estamos hablando de un accionista menor que solo pone el nombre. Esta corporación es dueña del cien por ciento de Riot Games, los creadores de League of Legends y Valorant. También tienen control total sobre Turtle Rock Studios, conocidos por Back 4 Blood. Además de eso, mantienen un treinta y cinco por ciento de participación en Epic Games, la maquinaria detrás de Fortnite y el motor gráfico Unreal Engine, junto con otro treinta y ocho por ciento en desarrolladoras de móviles como Pocket Gems.
Su alcance financiero ni siquiera se detiene en los juegos mismos. Tienen dinero metido en plataformas de uso diario para nosotros como Discord y Roblox. El reporte menciona que el gobierno estadounidense ve con preocupación las inversiones que tienen en Finlandia, donde controlan la mayoría de Supercell y tienen un porcentaje de Remedy Entertainment, los creadores de Alan Wake. Básicamente, una enorme parte de lo que juegas todos los días tiene dinero de esta corporación en sus servidores.
Política, dinero y el futuro de los estudios
El mercado de inversiones está en una posición muy delicada. Apenas hace unas horas hablábamos del cierre de Highguard, un proyecto que se quedó sin fondos precisamente porque Tencent decidió retirar su respaldo financiero al ver que los números de jugadores no despegaban. Ese caso demuestra lo rápido que se puede desmoronar un estudio cuando el dinero de estos gigantes desaparece. Si el gobierno de Estados Unidos decide forzar la salida de esta compañía de territorio americano, el golpe económico para estudios como Riot o Epic sería gigantesco, obligándolos a buscar nuevos inversionistas de la noche a la mañana para mantener la infraestructura de sus títulos en línea.
Toda esta tensión sucede en un momento donde los fondos gubernamentales están comprando partes enteras de la industria. Hace poco vimos cómo Electronic Arts pasó a manos de un grupo privado que incluye al Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita y a una firma de Jared Kushner, asesor de la actual administración estadounidense. Los videojuegos dejaron de ser un simple producto de entretenimiento para convertirse en un tablero donde se mueven miles de millones de dólares y se pelean temas de seguridad de datos a nivel internacional. Queda esperar a la reunión de abril para ver si esta amenaza política se convierte en una orden de venta obligatoria o si todo se queda en una simple revisión de papeles.
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