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Doble moral en el ring: El torneo de Street Fighter 6 en Japón que banea los bikinis pero perdona los bañadores masculinos

El Tokyo eSports Festa 2026 aplicará restricciones a los atuendos de Chun-Li, Cammy y el resto del plantel femenino, dejando a los hombres lucir sus músculos sin problemas.

El lanzamiento de los trajes de baño en Street Fighter 6 fue uno de los momentos más comentados por la comunidad. Capcom aprovechó para lucir su motor gráfico con detalles que los jugadores apreciaron, como el ya famoso bronceado dinámico de Cammy o los diseños deportivos de las demás peleadoras. Sin embargo, lo que para cualquier usuario es una opción estética oficial y parte del contenido por el que se pagó, para los organizadores de eventos gubernamentales en Japón se ha convertido en un motivo de censura injustificada.

Se ha confirmado que el próximo Tokyo eSports Festa 2026, un evento masivo que se celebrará del 9 al 11 de enero, ha impuesto un veto directo sobre estos conjuntos. Las peleadoras no podrán usar sus trajes de baño en el escenario principal del torneo. Lo que ha encendido la polémica no es solo la prohibición en sí, sino la evidente desigualdad y la falta de coherencia con la que se está midiendo a los personajes según su género.

Un reglamento con una lógica que no se sostiene

Este evento es la séptima edición de una feria que cuenta con el respaldo total del Gobierno Metropolitano de Tokio y la Unión Japonesa de eSports (JeSU). Al tener este perfil institucional, los organizadores suelen ser extremadamente cautelosos con lo que proyectan en pantalla, bajo el argumento de que es una cita a la que asisten familias y estudiantes de primaria.

La restricción afecta específicamente a personajes como Chun-Li, Kimberly, Manon, A.K.I. y Cammy. Según se entiende, el comité considera que estos atuendos son demasiado reveladores para el público infantil. Sin embargo, aquí es donde la medida pierde toda su fuerza: los personajes masculinos no tienen prohibición alguna. Esto significa que podremos ver a Ryu o a Zangief peleando en bañador en pleno escenario, pero si una jugadora elige el conjunto veraniego de Chun-Li, se verá obligada a cambiar de apariencia.

Esta disparidad deja claro que la medida no responde a una política de vestimenta acorde a la estación gélida que se vive en Japón durante enero, ni a un estándar de profesionalismo deportivo. Es, sencillamente, un criterio selectivo que asume que el cuerpo femenino en traje de baño es ofensivo, mientras que el masculino es aceptable.

La gran contradicción: El caso de Mai Shiranui

Lo más absurdo de este veto es que ignora por completo la realidad actual del juego. Con la llegada de los personajes de SNK, Mai Shiranui ya forma parte del plantel de luchadores. Cualquiera que conozca la historia del género sabe que el diseño tradicional de Mai es, por mucho, más atrevido que cualquier bikini deportivo de los que han sido prohibidos para este torneo.

Si la organización se escandaliza con el traje de baño de Kimberly, que es esencialmente ropa deportiva, resulta incomprensible cómo planean gestionar la presencia de Mai Shiranui en el escenario. ¿Van a obligar a usar un traje alternativo a un personaje cuya identidad visual se basa en ese diseño icónico? Esta falta de criterio demuestra que los censores del gobierno de Tokio no terminan de entender el producto que están intentando promover.

Como bien ha señalado la prensa especializada en Japón, el Outfit 2 de Cammy (su clásico leotardo verde) también sigue estando permitido. Ese traje muestra prácticamente la misma cantidad de piel que el bañador prohibido. Parece que para los organizadores, la etiqueta de la prenda pesa más que la realidad visual: si se llama “traje de baño” se banea, pero si se llama “uniforme de combate” se acepta, aunque cubran exactamente lo mismo.

Incertidumbre para la escena competitiva

Por si fuera poco, la página oficial del evento advierte que las reglas están sujetas a cambios. Esto significa que el comité se guarda el derecho de añadir más restricciones conforme se acerque la fecha. Esta falta de reglas claras es un golpe a la profesionalización de los eSports. Los jugadores invierten tiempo y dinero en personalizar a sus personajes, y Capcom utiliza estos cosméticos como una parte central de su modelo de negocio.

Para quienes estamos inmersos en la industria, este tipo de decisiones se sienten como un retroceso. Los eSports deberían tratar sobre la habilidad, y la personalización es parte de la identidad de cada competidor. Al limitar estas opciones de forma tan arbitraria, el torneo se vuelve más rígido y se aleja de la cultura vibrante que Capcom ha construido.

Al final, los fans de Street Fighter 6 tendrán que conformarse con ver los mejores conjuntos en las partidas online. En el escenario de Tokio, la moralidad subjetiva de un comité ha decidido que el sol y la playa no son aptos para todos, aunque los hombres del plantel sigan teniendo permiso para lucirse en la arena.


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