“El internet es el internet”: La polémica defensa de Roblox ante las demandas por falta de seguridad infantil
Si alguna vez entraste a los foros de la comunidad o simplemente ves las noticias de la industria, sabes que Roblox tiene un problema gigantesco que no logra resolver: la seguridad de los menores en su plataforma. Lo que comenzó como un espacio creativo de bloques hoy es un gigante corporativo que se enfrenta a múltiples frentes legales. Y justo cuando la compañía necesitaba dar una imagen de control y responsabilidad, las recientes declaraciones de su Jefa de Defensa Parental, la Dra. Elizabeth Milovidov, terminaron echando más leña al fuego.
En una reciente entrevista con el medio Vulture, Milovidov, quien asumió este cargo creado a medida en mayo de 2025, habló sobre las críticas y el sistema de protección del juego. Lejos de calmar las aguas, sus respuestas dejaron una sensación amarga. Al abordar los problemas reales de moderación y los reportes de acoso, soltó una frase que resonó de la peor manera en la comunidad y entre los padres: “El internet es el internet, ¿verdad?”.
La excusa de Google Docs y los centros comerciales
Para justificar las fallas de la plataforma, Milovidov argumentó que, al darle acceso a internet a un niño, el mundo entero se abre. Según ella, el acoso puede ocurrir en cualquier lado, e incluso mencionó que “puedes sufrir bullying en Google Documents”. Esta comparación resulta completamente desproporcionada. Nosotros sabemos perfectamente cómo funcionan los ecosistemas online. Comparar un procesador de texto colaborativo con un metaverso en 3D —donde millones de usuarios interactúan con avatares, usan chat de voz, intercambian moneda virtual y pueden crear salas privadas sin supervisión— es ignorar el diseño mismo de Roblox.
La directiva fue más allá, comparando a los depredadores online con los que operan en el mundo real. Señaló que estas personas malintencionadas también buscan a los menores en centros comerciales o patios de escuelas, afirmando que estar en línea es prácticamente lo mismo y requiere vigilancia constante. La diferencia fundamental, que Roblox parece no querer admitir de frente, es que en un centro comercial existen barreras físicas, guardias de seguridad visibles y adultos que pueden identificar a un extraño acercándose a un niño. En un servidor de Roblox, cualquier adulto malintencionado puede esconderse detrás de un avatar de bloques de colores y ganarse la confianza de un menor regalándole ítems virtuales.
El peso de las demandas legales
Todo este discurso defensivo no surge de la nada. La compañía está contra las cuerdas legales. Durante el último año, Roblox acumuló demandas de peso pesado. El condado de Los Ángeles los demandó directamente calificando a la plataforma como “un entorno en línea inseguro que se ha convertido en un caldo de cultivo para depredadores”. Los estados de Texas y Luisiana también iniciaron acciones legales por motivos idénticos.
El caso más perturbador se registró apenas en abril de 2025, cuando una adolescente de Florida presentó una demanda conjunta contra Roblox y Discord. La acusación detalló cómo ambas plataformas facilitaron un infierno de explotación sexual que duró seis meses cuando ella era menor de edad. Ante esta realidad documentada en tribunales, Milovidov minimizó el impacto mediático argumentando que muchos de los reportes virales se basan en cosas que pasaron hace años o en capturas de pantalla de incidentes que el equipo de moderación sí detectó, pero que lamentablemente alguien filtró en Instagram.
¿De quién es la culpa?
En cuanto a la responsabilidad, la postura de Roblox es repartir la carga. Milovidov asegura que el sistema de seguridad infantil “no es perfecto” y reconoce que los equipos de moderación humana y de inteligencia artificial están limitados. Su frase exacta fue: “Es horrible decir que solo somos tan buenos como el próximo actor malintencionado que se pone creativo, pero realmente es así”.
Sobre el papel de las familias, la jefa de defensa parental indicó que los padres y la plataforma tienen una responsabilidad compartida al “1,000 por ciento”. Aunque aclaró que se niega a ponerle el cien por ciento del peso a los tutores, insistió en que los padres necesitan usar el pensamiento crítico. La realidad es que el ecosistema del juego es tan enredado, con miles de minijuegos creados por usuarios y mecánicas de monetización agresivas, que pedirle a un padre ajeno al gaming que supervise cada interacción es una tarea casi imposible.
Roblox necesita dejar de escudarse en que “el internet es peligroso por naturaleza”. Tienen los recursos y la infraestructura para implementar filtros más estrictos, verificar edades con métodos reales y dejar de responsabilizar a la creatividad de los depredadores por los agujeros en su propio sistema de seguridad. Las demandas seguirán su curso, y mientras la respuesta oficial sea encogerse de hombros y decir que el acoso también pasa en otras páginas, el problema de fondo seguirá exactamente igual.
Suscríbete al newsletter de Neutral Game
Recibe cada semana lo último en noticias de videojuegos y anime.
Publicar comentario