Hace 17 horas

POR Morri

Reseña Neutral Game: Rubinite – Te rompe hasta que aprendes

El primer jefe de Rubinite me mató varias veces antes de que entendiera cómo quería que peleara.

Aquí no basta con esquivar y pegar hasta que algo caiga. El daño de verdad viene de aprender Focus, clavar parrys y conservar lo que cargaste sin recibir un golpe.

Rubinite es un soulslike convertido en boss rush. Es difícil de verdad y no todos van a disfrutar repetir una pelea una y otra vez hasta aprenderla. Si te gusta sufrir contra un jefe hasta que por fin le entiendes, aquí vas a estar en tu elemento.

Cuando vencí al primero, Ruby no se había vuelto mucho más fuerte. El que ya sabía pelear era yo.

Diez jefes y directo a los golpes

Derrotas a un jefe, vuelves a la base, avanzas un poco en la historia, mejoras a Ruby y vas por el siguiente.

No hay zonas largas ni grupos de enemigos antes de cada combate. Rubinite te pone frente al jefe y deja que la pelea hable por él.

Y vaya que lo hace.

Los diez jefes son increíbles. Cada uno tiene su propio diseño, ataques distintos y alguna manera de sacarte de lo que ya creías dominar. Nunca sentí que estaba peleando contra una versión reciclada del anterior.

Incluso cuando alguno me tuvo atorado durante muchos intentos, seguía siendo divertidísimo volver, aprender otro movimiento y acercarme un poco más.

Los últimos son especialmente buenos y llevan las peleas a otro nivel, pero todo lo anterior también está buenísimo. Los diseños de los jefes fueron de mis partes favoritas y casi todos encontraron alguna forma de sorprenderme.

El único que terminó cansándome fue un gusano que envenena el suelo y comienza a dividirse. La pelea se alarga demasiado y después de varios intentos ya solo quería acabar con él.

Fuera de ese jefe, cada derrota me dejaba listo para volver a intentarlo.

Focus es donde está todo

Focus es la parte más importante del combate y lo que más trabajo me costó aprender.

Al mantener presionado un botón mientras miras al jefe, una barra comienza a llenarse poco a poco. Un parry bien hecho carga una barra completa de golpe.

Puedes guardar hasta tres y después soltar un ataque fuerte. Ahí es donde realmente le arrancas vida al jefe.

Pero hay una condición: si te golpean, pierdes las barras.

Por eso tienes que jugar con ambas cosas. Usar Focus cuando encuentras unos segundos libres, buscar el parry cuando ya conoces el ataque y decidir cuándo soltar el golpe antes de perderlo todo.

Al principio desperdiciaba muchas oportunidades. Después comencé a cargar con Focus desde lejos, completar las barras con parrys y esperar el momento para atacar.

Conseguir las tres y meter el golpe completo se siente buenísimo.

Rubinite no te deja pasarte el juego esquivando y haciendo spam de ataque básico. Puedes intentarlo, pero apenas vas a rasguñar al jefe y la pelea se hará eterna. Tienes que aprender a usar Focus.

El movimiento, el esquive y el parry responden muy bien. Es un juego duro, pero Ruby nunca se siente torpe.

Cuando moría, casi siempre sabía qué había hecho mal.

Perdiste, cambia los talismanes y vuelve

Morir tampoco te roba el tiempo.

En unos segundos estás otra vez frente al jefe, sin caminatas ni diálogos repetidos. También puedes cambiar tus talismanes después de perder, sin tener que regresar a la base.

Durante buena parte del juego mantuve una configuración parecida, pero en los últimos combates comencé a mover más cosas.

Los talismanes sirven para cambiar estadísticas, subir el daño o aguantar mejor ciertos ataques. Se nota la diferencia, aunque ninguno va a salvarte si todavía no aprendiste la pelea.

Puedes llegar más fuerte y comerte la misma paliza.

La historia estaba ahí, yo quería seguir peleando

La historia de Ruby y el Reino Escarlata conecta los combates.

Es sencilla y las escenas son cortas, así que nunca me frenó demasiado. Aun así, no fue lo que me hizo seguir jugando.

Cada vez que terminaba una conversación, yo ya estaba pensando en qué podía mejorar y cómo sería el siguiente jefe.

La historia cumple, pero las peleas se la comen por completo.

Rubinite tampoco tiene textos en español. No hay cantidades enormes de diálogo, pero sigue siendo una ausencia que hay que tomar en cuenta.

Sangre, monstruos y un pixel art precioso

Rubinite tiene un pixel art precioso, sangriento y lleno de criaturas deformes.

Los diseños de los jefes me encantaron. Todos se reconocen de inmediato, tienen animaciones propias y ataques que encajan con el monstruo que tienes enfrente.

Aunque la pantalla se llena de efectos en algunos momentos, casi siempre puedes distinguir qué está pasando y de dónde viene el siguiente golpe. Los últimos combates son todavía más espectaculares, pero el juego se ve increíble desde mucho antes.

La música también aguanta perfectamente las repeticiones. Después de escuchar algunos temas durante varios intentos, nunca terminé harto de ellos.

Volver a pelear sí sirve

Después de derrotar a un jefe puedes enfrentarlo otra vez para conseguir cristales, aumentar tu poder y comprar más talismanes.

Yo repetí varios para juntar recursos, pero también porque intentar bajarlos más rápido era muy divertido.

Rubinite tiene un tablero en línea para comparar tiempos. Primero celebras que por fin sobreviviste y luego descubres que alguien acabó con el mismo jefe en una fracción de lo que tardaste tú.

Al terminar aparece además un reto donde un solo golpe acaba contigo. No voy a contar más porque es mejor encontrarlo por tu cuenta, pero está hecho para quienes vencieron a los diez jefes y todavía no han sufrido suficiente.

La campaña me tomó unas seis o siete horas. Las revanchas, los talismanes y el tablero en línea pueden alargarla bastante más.

Lo mejor

  • Los diez jefes son increíbles y divertidísimos.
  • Focus y los parrys hacen que cada golpe fuerte se sienta ganado.
  • El movimiento, el esquive y el parry responden muy bien.
  • El pixel art y los diseños de los monstruos son preciosos.
  • Puedes repetir combates para conseguir recursos y mejorar tus tiempos.
  • Volver después de morir toma solo unos segundos.

Lo peor

  • La historia queda muy por debajo de los combates.
  • La pelea contra el gusano se alarga demasiado.
  • No tiene textos en español.

Veredicto Neutral Game

Rubinite tiene diez jefes increíbles, diseños que me encantaron y un combate que me tuvo pegado hasta acabarlo.

Aprender Focus, clavar los parrys y soltar el golpe fuerte en el momento justo hace que cada victoria se sienta ganada. Los últimos combates son especialmente buenos, aunque todo el recorrido mantiene un nivel altísimo.

Eso sí, es un soulslike bastante difícil. Quien no disfrute morir, repetir y aprender patrones probablemente no la pase bien.

Calificación Neutral Game: 9.0/10

TE PODRÍA INTERESAR