He jugado todos los Castlevania que han salido y uso a los Belmont hasta en Smash, así que Castlevania: Belmont’s Curse tenía mucho que cumplirme. Lo jugué en PC, con la dificultad tal como viene, y me llevó 13 horas llegar al final, con todos los jefes derrotados y alrededor de 85 % del juego completado. Ya te adelanto que me gustó mucho, aunque hay un par de cosas que no me convencieron.
El látigo y un combate que se va abriendo
Lo primero que me ganó fue el látigo. Se mueve con una fluidez que no esperaba y hace que cada pelea sea más interesante, porque no solo estás golpeando, también decides cómo entrar y cómo moverte. Desde el principio entendí para qué sirve, y nunca dejó de divertirme.
Aparte del látigo hay varias clases de armas, desde espada y escudo hasta dagas y espadones. Las probé todas y todas me gustaron porque se sienten muy distintas entre sí, pero terminé quedándome con el látigo: es un Castlevania, yo juego con un Belmont, no tenía mucho que pensar. Las mejoras de cada arma son prácticamente más daño, pero como cada una ya se siente diferente, no me importó.
Luego están las arcanas, que son habilidades que consigues de los jefes y que te equipas para reemplazar a los ítems de los Castlevania clásicos. Me motivaron a probarlas y por momentos ya las usaba sin pensarlo, y eso me gustó.
Lo que mantiene el combate fresco es que se va abriendo con las habilidades que consigues. No se parece en nada la primera pelea, cuando casi no tienes nada, a enfrentarte a Drácula con doble salto y dash.
Los jefes no te regalan nada
De los jefes no te voy a contar casi nada, porque descubrirlos es parte de lo que lo hace bueno. Todos tienen personalidad, y los dos últimos me hicieron morir un buen rato. Jugué sin tocar el slider de dificultad, y se nota que el nivel no es parejo: algunos caen rápido y otros se disparan. Lo bueno es que el juego te deja ajustarla, aunque yo no lo hice, y esas peleas terminaron siendo de lo que más disfruté.
Los checkpoints nunca están en la puerta del jefe, pero en un metroidvania eso es normal, así que no me molestó.
Explorar valió la pena
Fui por los secretos todo el tiempo. Algunos me dieron armas muy buenas o talismanes, otros cosas que no servían tanto, pero nunca sentí que el desvío fuera una pérdida. Los fantasmas ayudan con pistas, aunque son pocos, y los puzzles son bastante crípticos, así que me perdí algunas veces. Para mí eso es parte del juego.
La zona que más disfruté fue el castillo, porque ahí sí sentí que estaba jugando un Castlevania de verdad. Y los que conocemos la saga encontramos varios guiños: el sistema del látigo viene de Castlevania IV, hay cuadros de Alucard y estatuas de jefes que los fans van a reconocer. Las secciones de plataformas también me gustaron. Cuando no pasaba alguna era porque quería ir muy rápido, y los controles nunca se me hicieron rígidos; si te estrellas con obstáculos, creo que es más cuestión de precisión que del control.
Rose, Trevor y un estilo distinto
Rose me cayó muy bien. Se siente natural dentro de la historia y aporta bastante al lore, y su relación con Trevor funciona. Lo de la maldición de su brazo me mantuvo con curiosidad hasta el final, y el resto de los personajes también tiene personalidad. Lo jugué con las voces en japonés y me parecieron excelentes. El arte dibujado a mano es un cambio al estilo al que estamos acostumbrados, pero a mí me gustó.
La música y el mapa
Aquí está lo que me quedó a deber. La música es lo más flojo del juego y fue mi queja desde el primer momento: suena más moderna y menos gótica de lo que quería, y extrañé la de los clásicos. El mapa tampoco me gustó, porque es confuso y difícil de leer. Con puzzles tan crípticos, uno más claro hubiera ayudado bastante.
Lo mejor
- El látigo se mueve muy fluido y hace que las peleas sean interesantes.
- Las armas son muy distintas entre sí y el combate se va abriendo con las habilidades.
- Los jefes tienen personalidad y son un reto real.
- El castillo se siente como un Castlevania de verdad y tiene guiños para los fans.
- Rose y su relación con Trevor aportan al lore.
- Los secretos valen la pena y las voces en japonés son excelentes.
Lo peor
- La música es lo más flojo y suena menos gótica de lo que esperaba.
- El mapa es confuso y difícil de leer.
- La dificultad de los jefes sube de forma desigual, sobre todo en los últimos.
Veredicto Neutral Game
Salí de Castlevania: Belmont’s Curse con la sensación de que alguien entendió lo que es un Belmont. El combate, los jefes y el castillo me gustaron mucho, y Rose le suma a la historia. La música y el mapa se quedaron a deber, pero no me arruinaron la experiencia. Se lo recomiendo a quien nunca ha jugado Castlevania y a quien lleva años esperando uno.
Calificación Neutral Game: 9.3/10
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