La beta de Forever me devolvió un Azeroth de parties armadas a mano y zonas sin prisa.
Llevo casi 20 años jugando WoW, desde Wrath of the Lich King, y en todo ese tiempo casi siempre fui orco guerrero o DK. Esta vez quise hacer algo distinto. Estoy subiendo en paralelo un tauren druida y un undead rogue para decidir cuál se queda como main cuando Forever salga de la beta el 4 de noviembre. Lo único que no cambió es que sigo siendo Horda y sigo en un reino PvP.
La beta va hasta el 21 de octubre y por ahora llega a nivel 20, aunque Blizzard quiere subir el tope a 30. Como no es el juego final, no hay calificación.
Lo curioso es que a ninguno de los dos personajes le llego de cero. El druida ya lo había tenido en tiempos de Lich King, pero solo como escalón para llegar a 55 y hacerme un DK, así que ni lo disfruté ni le hice caso. Y el rogue nunca lo había jugado, aunque después de 20 años de guías y videos sé cómo funcionan todas las clases. Saberlo de memoria y jugarlo con las manos son cosas distintas, y con Forever me tocó lo segundo.
Lo que retail me había quitado
Vengo cansado de retail. En Midnight subí al nivel máximo, hice un par de raids con mi guild y ya no volví. Por eso Forever me pegó como me pegó: no me dio algo nuevo, me devolvió cosas que ya no tenía.
Lo primero fue el ritmo. Subir de nivel aquí es lo que uno recuerda, sin correr al máximo para luego hacer spam de míticas desde el buscador. Y eso cambia cómo se siente todo lo demás. Los elites son más fuertes y para tumbarlos hay que armar party, pero a mano: ves a alguien, le das la invitación y salen a pelear. Ya no es esperar una pantalla de carga con desconocidos que nunca ves.
Eso también se nota en cómo se comporta la gente. Fui solo casi todo el tiempo, porque mis amigos apenas iban entrando a la beta, pero aun así terminé hablando con otros jugadores. Hasta el tema de los mobs, que compartidos ya sabíamos que se iban a disputar, resultó más civilizado de lo que esperaba. La gente hace fila, y no es broma. Todo eso le da vida al juego, y es justo lo que se me había olvidado que un MMO puede tener. Las fogatas todavía no las probé; solo he usado las que ponen los NPC.
En cuanto al combate, se siente a Vanilla, y eso es justo lo que quería.
Reconocerlo todo, y que aun así haya sorpresas
Lo primero que hice fue entrar y ver ese mundo como hace casi 20 años. Es el momento que más recuerdo de toda la beta, porque me volvió a la cabeza todo de golpe. El opening y la música de las zonas principales hacen lo suyo también, y aunque la historia en muchas partes es la de WoW antes de Cataclysm, que sí jugué y reconozco, no se siente como repasar una lección.
Lo nuevo empieza donde lo conocido se acaba. Las mazmorras nuevas ya son otra cosa, y lo que más me llama es explorar zonas a las que antes no podía entrar. Ahí es donde Forever deja de ser Classic con retoques.
La luz y el agua
Lo que sí hace diferente a Forever a simple vista es cómo se ve. La iluminación cambia el mundo por completo y lo que hicieron con el agua también. Alguien va a decir que en otros juegos eso se hizo hace muchísimos años, y tiene razón, pero para un jugador de WoW ver Azeroth así es increíble. Es la misma geografía de siempre, solo que con otra luz encima.
Lo que no me convenció
Probé a los Skyborne, la raza nueva, y no me gustaron mucho. Los jugué muy poco, y eso es una lástima en un juego donde lo que más me atrae de lo nuevo es explorar. Sobre bugs y problemas, hay muchos, pero es una beta y ya lo esperaba.
Por ahora
Entré a Forever cansado de retail y salí con ganas de seguir subiendo dos personajes a la vez, y eso ya dice bastante. Que la gente se comporte en una beta con pocos jugadores es una cosa; cuando salga el juego y los reinos se llenen, veremos si las filas y las parties a mano aguantan. Mientras tanto sigo con mi druida y mi rogue, y todavía no sé cuál se queda.