Hace 18 horas

POR Morri

Reseña Neutral Game: Orbitals nos hizo gritarnos… y luego presumir que éramos un equipazo

Orbitals es exactamente el tipo de cooperativo que quería jugar. Dos personas en casa, frente a la misma pantalla, cada una con su control, tratando de ponerse de acuerdo y terminando varias veces gritándose porque alguien no disparó, no esquivó o simplemente entendió mal lo que había que hacer.

Lo jugamos en local, como manda el juego y como se hacía antes: tú ahí, la otra persona a un lado y cero posibilidades de fingir que no escuchaste cuando te dijeron “¡DISPARA!”. Hubo reclamos, risas, cambios de control y varias veces terminamos diciendo “qué buen equipo somos” después de haber pasado los últimos diez minutos culpándonos mutuamente.

Y eso fue lo que más disfruté de Orbitals.

Maki y Omura son puro anime, y qué bien les queda

Maki y Omura me encantaron. Sus diseños son hermosos, tienen personalidades muy distintas y hasta algo tan simple como caminar o correr tiene animaciones diferentes para cada uno. Son pequeños detalles, pero ayudan muchísimo a que no se sientan como “jugador uno” y “jugador dos” con otra skin.

También hay bastante cliché de anime, de esos que reconoces al instante, y aquí funciona perfecto. Las poses, las expresiones, la forma de moverse y hasta algunas reacciones tienen ese toque exagerado que va muy bien con todo lo demás.

La relación entre Maki y Omura también me gustó mucho. Se conocen, se molestan, reaccionan distinto a lo que está pasando y poco a poco les vas agarrando cariño. Para cuando llegamos al final, ya no eran simplemente los dos personajes que controlábamos.

Y con la historia me pasó algo curioso: después de terminar vi críticas diciendo que el giro final aparece de la nada.

Perdón, pero no sé qué estaban jugando.

Desde prácticamente el inicio, la persona con la que jugué y yo ya estábamos discutiendo quién podía ser el villano y qué estaba pasando realmente. Cambiamos de teoría varias veces y el juego iba soltando cosas que nos daban más razones para seguir hablando del tema.

No voy a contar más porque ahí sí entraríamos en spoilers, pero a mí la historia me pareció redonda, bonita y con una enseñanza que me siguió rondando la cabeza después de terminar.

Los puzles no son difíciles, pero intenta ponerte de acuerdo con el otro

Los puzles no son especialmente complicados. Muchas veces uno entendía una parte rápido y el otro encontraba lo que faltaba. En otras nos tocaba detenernos un poco más hasta que alguno soltaba el clásico “ya sé cómo se hace”.

A veces sí sabía.

A veces no tenía ni idea.

Lo divertido era precisamente resolverlo entre los dos. Una cosa es entender qué hay que hacer y otra muy distinta explicárselo a la persona que tienes al lado y conseguir que ambos hagan lo correcto al mismo tiempo.

Más de una vez terminamos con un “¡eso te estaba diciendo!” después de fallar varias veces.

Si alguien entra esperando el nuevo Souls de los puzles, seguramente va a encontrar todo demasiado sencillo. Pero yo no quería quedarme cuarenta minutos atorado frente a una puerta. Quería sentarme con alguien, resolver cosas juntos y pasarla bien.

Eso fue exactamente lo que hicimos.

Las herramientas nunca se nos hicieron pocas

Otra crítica que había visto antes de jugar era que Orbitals tiene pocas herramientas y las termina usando demasiado.

Nosotros nunca sentimos eso.

Sí, el agua, el láser y el gancho aparecen mucho, pero también hay otras cosas: un microondas, doble salto, una caída pesada y distintos movimientos que vas usando según la zona.

Además, nosotros estuvimos cambiando quién usaba cada cosa.

Si uno llevaba rato con una herramienta, intercambiábamos. Y eso terminó siendo buenísimo porque es muy fácil mirar al otro y decir “¿cómo estás fallando eso?” cuando tú no tienes que hacerlo.

Luego cambias de control.

Fallaste.

Vuelves a intentar.

Fallaste otra vez.

Y de pronto ya nadie quiere hablar del tema.

Las zonas también ayudan mucho. La fábrica, el deshuesadero, los jardines y los demás lugares son muy diferentes visualmente, pero también van cambiando la manera en que usas las herramientas. Nunca sentí que estuviéramos resolviendo exactamente lo mismo con otro fondo.

Manejar la nave es aceptar que todos sabrán cuándo la regaste

Los tramos con la nave fueron de mis partes favoritas.

Uno maneja y el otro dispara, defiende y busca los puntos débiles. Los dos tienen trabajo y los dos pueden hacer que todo salga mal.

Si estás manejando, tu objetivo principal es muy sencillo: mantenernos vivos. El problema es que si chocas o no esquivas algo, tampoco puedes hacerte el que no pasó nada. La barra de vida empieza a bajar y la persona que tienes al lado sabe perfectamente a quién reclamarle.

El que dispara tampoco está ahí de paseo. Tiene que defender, atacar en el momento correcto y encontrar dónde hacer daño mientras confía en que el piloto no estrelle la nave contra lo primero que vea.

También fuimos cambiando puestos y ahí está buena parte de la gracia. Es muy fácil gritar “¡ESQUIVA!” cuando estás disparando.

Hasta que te toca manejar.

Entonces empiezas a entender algunas cosas.

Los jefes son sencillos. Igual terminamos gritando

Los jefes tampoco son una locura de dificultad y algunas formas de hacerles daño se repiten.

¿Me aburrí?

Para nada.

Seguíamos teniendo que hablar, cambiar responsabilidades y reaccionar cuando algo salía mal. Hubo varios “¡DISPARA!”, “¡ESQUIVA!” y “¡AHÍ, AHÍ!” aunque la otra persona ya estuviera haciendo exactamente eso.

Seguramente gritarlo hacía que funcionara mejor.

También rotábamos quién hacía cada cosa, así que no todos los enfrentamientos los vivíamos de la misma manera. Una pelea donde antes estabas disparando cambiaba bastante cuando ahora eras tú el encargado de mantener la nave viva.

No necesito que cada jefe me mate treinta veces para pensar que estuvo bueno.

Nosotros nos estábamos divirtiendo.

Eso era lo importante.

¿Jugar solo con una IA? Yo paso

También he visto críticas porque Orbitals no tiene un compañero controlado por la computadora para poder jugar solo.

Entiendo perfectamente por qué alguien lo pediría. No siempre tienes a otra persona disponible.

Pero yo no lo metería.

Una IA podría activar cosas, disparar o hacer la parte que le toca al segundo personaje. Lo que no puede hacer es darte la partida que tuvimos nosotros.

No puede explicarte mal un puzle. No puede echarte la culpa porque chocaste. No puedes cambiarle el control después de burlarte durante diez minutos y descubrir que tú tampoco sabes hacerlo.

Todo eso fue parte de Orbitals para mí.

Sí, un compañero controlado por la computadora haría que más personas pudieran jugarlo solas.

También sería otro juego.

No todos los cooperativos tienen que tener modo para uno. Aquí necesitas a otra persona.

Invita a alguien.

“¿Esto es Gundam?”

Visualmente, Orbitals me impresionó muchísimo.

Tengo mis buenos años y ese tipo de animación me llevó directo a los animes que veía hace tiempo. Los diseños, los movimientos de los personajes, las expresiones y hasta la forma en que corren tienen ese estilo que reconoces inmediatamente.

Luego empezó la música.

La persona con la que estaba jugando y yo nos volteamos prácticamente al mismo tiempo:

“¿Esto es Gundam?”

No era Gundam, claro.

Pero los dos sabíamos perfectamente por qué lo habíamos pensado.

Jugamos con voces en japonés y le quedan increíble. La música también terminó siendo de las cosas que más recordé, especialmente el opening. Tanto que después de terminar volví a ponerlo y todavía lo estaba escuchando mientras pensaba en todo lo que habíamos jugado.

Cada zona también tiene algo propio. Hay lugares preciosos y varias veces nos detuvimos simplemente a mirar antes de seguir avanzando.

El rendimiento fue excelente durante toda nuestra partida. No tuvimos problemas ni bugs que nos sacaran de la experiencia.

Pones un récord y se acabó el trabajo en equipo

También hay pequeños minijuegos y cosas opcionales donde puedes perder un rato.

No estuvimos demasiado tiempo con ellos, pero bastó con que apareciera una puntuación para que empezáramos a competir por quién conseguía el mejor récord.

Puedes llevar horas ayudando a la otra persona.

Pon una puntuación enfrente y de pronto quieres aplastarla.

No son una parte enorme del juego, pero sí nos dieron varios momentos divertidos entre una zona y otra.

“¿Ya se acabó?”

Cuando terminó, eso fue lo primero que pensé.

¿Ya?

No porque sintiera que faltara historia ni porque algo hubiera quedado sin cerrar.

Simplemente quería seguir jugando.

Otra zona, otro puzle, otro jefe, otra tarde cambiando herramientas y volviendo a culpar al otro cuando algo saliera mal.

Por eso no puedo poner la duración como un problema. Nunca pensé “esto duró poco”.

Pensé “quiero más”.

Y para mí son cosas muy diferentes.

Lo mejor

  • Jugarlo en cooperativo local.
  • Maki y Omura.
  • La historia y el mensaje que deja.
  • Cambiar herramientas y responsabilidades entre los dos.
  • Los tramos con la nave.
  • La dirección artística.
  • La música y las voces en japonés.
  • El rendimiento en Switch 2.

Lo peor

  • Algunas mecánicas para hacer daño a los jefes se repiten.
  • Los puzles rara vez llegan a ser realmente difíciles.
  • Necesitas sí o sí a otra persona para jugar; no existe una opción para hacerlo solo.

Veredicto Neutral Game

Orbitals me dio exactamente la tarde que esperaba de un buen cooperativo.

Nos gritamos, nos echamos la culpa, cambiamos controles y varias veces descubrimos que eso que parecía facilísimo cuando lo hacía el otro no era tan sencillo cuando te tocaba a ti.

También nos reímos muchísimo.

Maki y Omura me encantaron, estuvimos hablando de la historia desde muy temprano y el final me dejó pensando después de apagar la consola. Su estilo me llevó directo a los animes con los que crecí y todavía después de terminar tenía el opening dando vueltas en la cabeza.

Los puzles no son difíciles. Los jefes tampoco quieren destruirte.

Me da igual.

Yo quería sentarme con alguien y pasarla increíble jugando.

Eso hice.

Cuando llegaron los créditos, después de todos los gritos, reclamos y veces que alguno metió la pata, terminamos diciendo lo mismo:

“Qué buen equipo somos”.

Convenientemente, ninguno quiso recordar lo que había pasado diez minutos antes.

Calificación Neutral Game: 9.5/10

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