Hace 1 hora

POR Morri

Reseña Neutral Game: Onimusha: Way of the Sword, dame otro jefe

Al principio pensé que Onimusha: Way of the Sword iba a ser bastante fácil. Los enemigos se tomaban su tiempo para atacar, los parrys entraban bien y Musashi podía pasar por casi todo sin demasiados problemas.

Luego llegué a las últimas partes del juego y ya estaba frente a un jefe, sin curaciones, intentando recordar en qué momento todo se había puesto así.

La dificultad va subiendo, aparecen enemigos que ya no te dejan respirar y empiezas a agradecer haber aprendido a bloquear, esquivar y hacer parry desde el principio.

Porque si algo hace realmente bien Onimusha: Way of the Sword es pelear.

Pegar se siente bien. Hacer parry se siente todavía mejor. Clavar un Issen es otra cosa, pero ahí sí tienes que ser muy preciso.

Y cuando empiezan a llegar los jefes buenos, ya no quieres soltar el control.

No, esto no es Sekiro 2

Era inevitable que lo compararan con Sekiro. Hay samuráis, espadas y un parry muy importante.

Pero son juegos muy distintos.

Si llegas esperando Sekiro 2, creo que te vas a hacer un favor muy pequeño. Onimusha te deja bloquear, esquivar, hacer parry, buscar el Issen y cambiar lo que estás haciendo dependiendo del enemigo que tienes enfrente.

Y eso me gustó muchísimo.

Hubo enemigos contra los que podía confiar casi todo al parry y otros que rápidamente me hicieron entender que mejor buscara otra solución. Conforme aparecen nuevos tipos de Genma, también empiezan a mezclarlos entre ellos y ahí ya no basta con estar viendo al tipo que tienes enfrente.

Puede haber otro atacándote por un lado.

O alguien molestando desde lejos.

O una lluvia de flechas cayéndote encima mientras estás intentando terminar una pelea.

El juego empieza bastante tranquilo, pero no se queda así.

Al principio hasta parece que te piden permiso para pegarte

En las primeras partes sí hay enemigos demasiado pasivos. Algunos se quedan mirándote más tiempo del que deberían y jugando en dificultad normal llegué a pensar que quizá el juego no iba a exigir demasiado.

Me equivoqué.

Mientras más avanzaba, más tenía que cambiar la forma de enfrentar cada pelea. La variedad de enemigos crece, las combinaciones se ponen más pesadas y cerca del final ya hubo jefes donde me tocó quedarme un buen rato intentando encontrar la manera de ganar.

No llega a la dificultad de Sekiro y tampoco creo que deba hacerlo.

Pero fácil no es.

Y me gustó mucho cómo va subiendo la dificultad, porque al principio te deja aprender y después empieza a comprobar si de verdad aprendiste.

De los jefes no te voy a contar casi nada

Los jefes son de lo mejor del juego.

Hay varios enfrentamientos que me parecieron increíbles y aquí prefiero guardarme casi todo porque sería muy fácil arruinar la sorpresa.

Tienen patrones distintos, mecánicas propias y peleas donde sí tuve que detenerme a entender qué estaba haciendo mal antes de volver a intentarlo.

Algunos además tienen ese punto donde todo se pone tan bien que ya ni estás pensando en cuánto llevas jugando. Solo quieres derrotar al desgraciado que tienes enfrente.

Eso sí, no todo enemigo importante tiene el mismo trato.

Hay minibosses que vuelven demasiadas veces. La primera está bien. La segunda todavía.

Después ya es como: tú otra vez.

Ahí sí habría agradecido un poco más de variedad.

Musashi no es el samurái serio que esperaba

Musashi me gustó muchísimo.

Antes de jugar podía parecer fácil imaginarlo como otro samurái serio hablando de honor durante veinte horas.

Para nada.

Tiene mucha personalidad, tiene momentos bastante divertidos y además cambia durante la historia. Me gustó mucho ver cómo va reaccionando a todo lo que le ocurre y cómo termina relacionándose con los demás personajes.

La historia también me gustó bastante.

Mi problema es que tiene un ritmo medio raro.

Hubo momentos donde acababa de pasar algo importante y estaba completamente metido, pero el siguiente capítulo parecía decirme: “sí, sí, luego seguimos con eso”.

Y tocaba hacer otra cosa.

No pasa todo el tiempo, pero sí llegué a sentir ese ritmo de un capítulo importante y después otro que parecía más relleno. Algunas de esas partes podrían haber sido secundarias y la historia probablemente habría avanzado mucho mejor.

Lo mismo pasa justo antes de algunas peleas contra jefes.

Ya sabes que viene algo bueno.

Ya quieres entrar.

Y el juego decide ponerte otro grupo de enemigos enfrente.

Por favor, déjame abrir la puerta.

Si caían materiales, bienvenidos

También había leído quejas sobre tener que conseguir materiales para mejorar equipo.

La verdad, yo nunca me preocupé por eso.

Fui jugando la historia y si conseguía materiales para mejorar algo, perfecto. Nunca sentí la necesidad de detenerme a farmear ni de regresar a una zona porque me faltaban tres pedazos de cuero o cualquier otra cosa.

¿Terminé con menos mejoras de las que podría haber tenido?

Puede ser.

Ni idea.

Pero nunca sentí que me hicieran falta.

Lo que sí estuve cambiando bastante fueron las armas secundarias que utilizan almas azules. Dependiendo del enemigo me servían unas más que otras, aunque terminé teniendo una favorita bastante clara.

Los mazos.

Cargarlos y ver cómo desaparecía una buena parte de la postura del enemigo era demasiado satisfactorio como para no volver a ellos.

Kioto está precioso

Visualmente tengo muy pocas quejas.

Onimusha: Way of the Sword es hermoso.

Kioto tiene lugares donde dan ganas de bajar el ritmo y mirar un poco alrededor. Los personajes se ven muy bien, los Genma tienen diseños buenísimos y durante las peleas todo el trabajo de animaciones y efectos hace que los golpes se sientan todavía mejor.

Sí hay partes de Kioto que pueden sentirse algo apagadas. Hay zonas donde caminas y habría estado bien tener un poco más pasando alrededor.

Pero son momentos concretos.

En general, disfruté muchísimo recorrerlo.

Lo jugué en japonés y no me arrepiento

Las voces en japonés me parecieron excelentes.

Musashi tiene una actuación buenísima y el resto del reparto tampoco se queda atrás. Incluso en escenas más tranquilas, los personajes tienen suficiente personalidad como para que no parezca que todo el mundo está esperando la siguiente pelea.

La música también me gustó muchísimo.

Sabe acompañar los momentos tranquilos y ponerse mucho más arriba cuando toca pelear. Y entre eso, el sonido de las espadas chocando y ese momento donde entra perfecto un parry, hay combates que también se disfrutan muchísimo por cómo suenan.

Técnicamente no tengo una historia de terror que contar

No tuve bugs.

No tuve caídas.

No tuve que reiniciar nada.

Funcionó excelente durante toda mi partida.

Y ya.

A veces esa debería poder ser toda la sección técnica de un juego.

Hay partes donde sí habría usado unas tijeras

Si tuviera que quitar algo de Onimusha, no serían horas enteras.

Serían pedazos.

Algún capítulo que se siente más como relleno, varios minibosses repetidos y esos encuentros que aparecen justo antes de un jefe cuando lo único que quieres hacer es llegar a la pelea.

Nada de esto me arruinó el juego.

Pero sí hubo momentos donde sentí que podía avanzar más rápido y no pasaba absolutamente nada.

Porque cuando Onimusha está con la historia, los personajes o un buen jefe, me tenía completamente dentro.

Cuando me ponía otro grupo de enemigos solo porque sí, quería que se quitara del camino.

Lo mejor

  • El combate.
  • Hacer parry e Issen se siente increíble.
  • Los jefes.
  • Musashi tiene muchísima personalidad.
  • La variedad de enemigos te obliga a cambiar cómo peleas.
  • Las armas secundarias.
  • Kioto y todo el apartado visual.
  • La música y las voces en japonés.
  • La dificultad aumenta muy bien.
  • Técnicamente funcionó excelente.

Lo peor

  • Algunos capítulos se sienten como relleno.
  • Varios minibosses se repiten demasiado.
  • Hay encuentros antes de algunos jefes que solo retrasan la pelea.
  • Algunas partes de Kioto pueden sentirse un poco apagadas.

Veredicto Neutral Game

Cuando pienso en Onimusha: Way of the Sword, lo primero que quiero hacer es hablar de sus jefes.

Luego del parry.

Luego del Issen.

Y probablemente después volver a hablar de los jefes.

El combate es buenísimo y mientras más avanzaba, más ganas tenía de ver qué enemigo iba a aparecer después para obligarme a pelear de otra manera. Musashi me encantó, la historia me gustó mucho y hay peleas que prefiero no describir porque sinceramente es mejor llegar sin saber qué te espera.

Sí le habría quitado algunas cosas. Hay capítulos que frenan la historia, minibosses que ya había visto suficientes veces y peleas pequeñas que aparecen justo cuando lo único que quería era enfrentar al siguiente jefe.

Pero cuando Onimusha está en sus mejores momentos, está muy cabrón.

Terminé pensando en él como uno de esos juegos que recomendaría sin darle demasiadas vueltas.

¿Te gustan los juegos de acción?

Juega Onimusha.

Y cuando te salga tu primer Issen perfecto contra algo que llevaba rato partiéndote la cara, me cuentas.

Calificación Neutral Game: 9.2/10


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