Crear fanarts, inventar parejas y torcer el canon hasta que no se reconozca es parte del fandom. Mandarle directamente al autor contenido sexual de sus propios personajes es otra cosa.
Ikka Matsuki, creador de Nippon Sangoku, eliminó su cuenta de X después de varios días discutiendo con seguidores por las interpretaciones y obras derivadas que le hacían llegar. Antes de desaparecer, pidió que dejaran de mandarle material explícito y explicó que algunas versiones de sus personajes ya se sentían completamente ajenas a lo que había escrito.
El problema no era hacer fanart, sino aventárselo al autor
Buena parte del ruido giró alrededor de Aoteru y Tsune, dos personajes que algunos seguidores comenzaron a emparejar pese a que ambos tienen relaciones establecidas dentro de la historia.
Matsuki intentó marcar distancia con esas interpretaciones y pidió que ese contenido no llegara directamente a sus cuentas. La respuesta no fue precisamente tranquila: algunos usuarios lo acusaron de atacar el contenido BL e incluso de homofobia, mientras otros señalaron algo bastante básico: nadie está obligado a recibir material sexual sobre personajes que creó.
El autor terminó disculpándose, puso su cuenta en privado y poco después la eliminó. Como las publicaciones originales ya no están disponibles, buena parte del caso se conserva mediante capturas y recopilaciones de la conversación, así que conviene no convertir cada versión que circula en una verdad absoluta.
Hacer lo que quieras no significa etiquetar al creador
La discusión no debería ser sobre si los fans pueden imaginar relaciones distintas o crear contenido para adultos. Internet lleva haciendo eso desde que descubrió cómo dibujar dos personajes en la misma habitación.
La línea se cruzó al llevar ese contenido hasta el autor y después atacarlo por pedir que pararan. Puedes hacer tu fanfic, subir tu dibujo y destrozar el canon con toda la felicidad del mundo. Lo que no necesitas es tocarle la puerta al creador para obligarlo a mirar.
Nippon Sangoku comenzó su publicación en MangaONE en 2021 y recibió una adaptación al anime en 2026. La obra sigue a Aoteru Misumi en un Japón posapocalíptico dividido en tres naciones, donde intenta reunificar el país usando más cabeza que músculo.
Matsuki ya había pausado el manga en junio por problemas de salud relacionados con un síndrome de abstinencia a los esteroides. Ahora también desapareció de redes después de que una parte del fandom confundiera compartir sus gustos con plantárselos al autor en la cara.