Lo que empezó como rumores sobre los problemas de Nacon ya es un hecho. Tres de sus estudios más importantes —Spiders, Kylotonn y Cyanide— se declararon en insolvencia. Esto pasa meses después de que la propia Nacon pidiera protección porque su matriz está en números rojos. Ahora, sus subsidiarias entran en reorganización judicial para congelar deudas por 18 meses mientras ven cómo van a pagar. No van a cerrar mañana, pero la situación es crítica.
Hablamos de los responsables de GreedFall, una saga que llenó el hueco que dejaron las empresas grandes en los RPGs con historia. Que estos estudios estén bajo observación judicial significa que sus planes ahora dependen de lo que diga un juez y de cuánto dinero puedan recortar para sobrevivir.
Estudios con identidad en riesgo
La caída de Spiders y Cyanide es lo que más duele. Spiders (Steelrising) y Cyanide (Styx) siempre entregaban juegos con más personalidad que las producciones millonarias de Ubisoft o EA. Kylotonn también está en la cuerda floja tras el desastre técnico de Test Drive Unlimited Solar Crown, un lanzamiento que seguramente drenó sus arcas. Nacon dice que quiere “asegurar la sostenibilidad”, pero ese es el lenguaje típico de cuando ya no hay dinero para la nómina.
Los juegos en el limbo
¿Qué pasa con los lanzamientos? Nacon pospuso su evento Connect porque no hay nada que celebrar. Dicen que el calendario sigue en pie, pero no me fiaría de ninguna promesa que salga de sus oficinas. En este proceso, cada centavo se audita, lo que suele terminar en retrasos o juegos que salen incompletos por falta de pulido.
GreedFall 2 es su última esperanza. Si el juego vende, puede que respiren; si el desarrollo se detiene por falta de lana, se quedan sin nada. Al final, los platos rotos los pagan los desarrolladores que sí saben hacer su chamba porque los de arriba administraron mal el dinero. Solo queda esperar que logren sacar sus juegos antes de que la crisis hunda todo el barco.