Hay soulslike que parecen tener miedo de hacerte sufrir. Mortal Shell II definitivamente no es uno de ellos.
Aquí los enemigos normales pueden mandarte de regreso en segundos, perderte forma parte del viaje y un parry mal calculado puede convertir una pelea que parecía controlada en otra visita al último punto de descanso.
Y me encantó.
Mortal Shell II entiende muy bien qué hace especial a este género: no se trata simplemente de morir mucho, sino de aprender por qué moriste, volver y hacerlo mejor. Su combate, la exploración y el diseño de sus enemigos consiguieron que incluso después de una derrota quisiera regresar inmediatamente.
El parry se convirtió en mi mejor amigo
El combate es fácilmente una de las mejores cosas de Mortal Shell II.
Existe la posibilidad de endurecerte para aguantar ataques, una de las mecánicas características del juego, pero personalmente terminé dejando esa opción bastante de lado.
Yo quería hacer parry.
Y cuando empiezas a entender los tiempos de cada enemigo, funciona increíblemente bien.
No es un juego sencillo. Los enemigos normales pueden pegar muchísimo y un descuido basta para perder gran parte de la vida. Pero esa dificultad nunca me hizo pensar que el juego tenía que bajar el ritmo o empezar a perdonarme errores.
Todo lo contrario.
Si estoy entrando a un soulslike quiero que me obligue a aprender, que me haga respetar incluso a los enemigos que no tienen una enorme barra de vida en la parte inferior de la pantalla.
Mortal Shell II hace exactamente eso.
Los bosses son una maravilla
Y después están los jefes.
Sin entrar en spoilers, hay uno en la zona de la prisión que se convirtió rápidamente en uno de mis enfrentamientos favoritos. Es una pelea donde entender el parry cambia completamente las cosas y donde el juego realmente pone a prueba lo que has aprendido.
Pero no es solamente cuestión de mecánicas.
Los diseños de los bosses son espectaculares.
Hay una intención artística muy clara detrás de ellos y cada enfrentamiento importante consigue sentirse como algo especial. La música también hace muchísimo aquí, elevando las peleas y consiguiendo que algunos momentos sean todavía más épicos.
Morir varias veces puede frustrar, claro.
Pero esa frustración de “otra vez no” es exactamente la que después hace tan satisfactorio finalmente entender una pelea.
Cambiar de Shell cambia de verdad cómo juegas
Los Shells no están ahí solamente para darte otra apariencia.
Probé diferentes opciones y cambiar entre ellos modifica bastante la forma en la que enfrentas el juego.
Eso me gustó muchísimo porque nunca sentí la necesidad de encontrar uno y olvidarme del resto. Claro que terminé teniendo favoritos, pero constantemente quería probar otro y ver qué podía hacer diferente.
Aquí aparece también uno de los pocos puntos donde sí creo que Mortal Shell II podría ser más generoso.
Los recursos disponibles hacen complicado desarrollar completamente varios Shells y eso termina castigando un poco las ganas de experimentar.
Si tienes varios estilos tan distintos y divertidos, quiero poder llevarlos más lejos sin sentir que estoy desperdiciando recursos que después podría necesitar.
No quiero únicamente probarlos.
Quiero descubrir de qué son capaces cuando llegan a su máximo potencial.
También quería probar todas las armas que encontraba
Con las armas pasa algo parecido.
Hay una buena variedad y cada una puede cambiar bastante la forma de afrontar los enfrentamientos.
Una de mis favoritas fue una enorme espada capaz de interrumpir una buena cantidad de ataques e incluso mandar enemigos por los aires.
El problema era yo.
Nunca terminé de dominarla completamente porque es bastante lenta y exige entender muy bien cuándo puedes comprometerte con cada golpe.
Y eso me gusta.
No todas las armas tienen que sentirse inmediatamente cómodas. Parte de la gracia está precisamente en encontrar una que te llame la atención y después descubrir cómo demonios usarla correctamente.
Sí, puedes perderte. Ese es el punto
El mundo abierto fue otra de las grandes sorpresas.
Puedes perderte.
Puedes tomar un camino pensando que vas hacia un objetivo y terminar encontrando otra cosa completamente diferente.
¿Y saben qué? Perfecto.
Si quisiera que el juego me llevara de la mano todo el tiempo, probablemente no estaría buscando un mundo abierto construido alrededor de la exploración.
Parte de lo divertido está justamente en mirar algo a la distancia, desviarte y descubrir qué hay ahí.
Y las mazmorras hacen que desviarse sea todavía más difícil de resistir.
Cada vez que encontraba una quería entrar.
Los enfrentamientos dentro de ellas funcionan muy bien y rara vez sentí que explorar fuera simplemente una pérdida de tiempo. El juego consiguió que salir del camino principal fuera algo que quería hacer, no una tarea que tenía que completar porque había un icono pendiente en el mapa.
Artísticamente es glorioso
Pocas vueltas puedo darle a esto.
Mortal Shell II es precioso.
No precioso en el sentido tradicional, obviamente. Su mundo puede ser oscuro, grotesco y bastante desagradable cuando quiere.
Pero la dirección artística es espectacular.
Los escenarios, criaturas, Shells y especialmente los bosses consiguen formar un mundo con muchísima personalidad.
Es fácilmente uno de los apartados que más me impresionaron y una de las razones por las que constantemente quería ver qué había después.
La historia también cumple bien, especialmente cuando empiezas a conocer más sobre los distintos Shells. Descubrir quiénes fueron y conocer sus historias ayuda a que no se sientan simplemente como cuerpos intercambiables.
Y por suerte el rendimiento acompaña
En un juego donde buena parte de mi forma de jugar dependía de acertar parries, un rendimiento inconsistente habría sido terrible.
No fue el caso.
Durante mis partidas Mortal Shell II se mantuvo fluido y no tuve problemas importantes que afectaran los enfrentamientos.
El apartado sonoro tampoco se queda atrás. Los efectos funcionan muy bien durante el combate y la música sabe cuándo acompañar tranquilamente la exploración y cuándo subir todo durante un jefe.
Especialmente en esas peleas importantes, se nota.
Lo mejor
- El sistema de combate es excelente.
- Hacer parry se siente increíble cuando empiezas a dominarlo.
- Los bosses están entre los mejores momentos del juego.
- El diseño artístico es espectacular.
- Cada Shell cambia realmente la forma de jugar.
- Buena variedad de armas.
- Explorar y encontrar mazmorras constantemente recompensa la curiosidad.
- La música hace todavía mejores los enfrentamientos importantes.
- El rendimiento se mantuvo fluido durante nuestras partidas.
Lo peor
- Los recursos pueden limitar demasiado la posibilidad de mejorar varios Shells al máximo.
- Experimentar con todos los Shells puede sentirse penalizado por esa misma economía.
Veredicto Neutral Game
Mortal Shell II es exactamente el tipo de soulslike que quería jugar.
Es difícil, no tiene miedo de castigarte y hasta los enemigos normales pueden hacerte pagar muy caro un error. Pero detrás de esa dificultad hay un sistema de combate excelente, bosses memorables, Shells que realmente cambian tu forma de jugar y un mundo donde constantemente quería desviarme para descubrir qué había detrás de la siguiente esquina.
Su dirección artística es gloriosa y el parry terminó convirtiéndose en una de mis partes favoritas de toda la experiencia.
Me habría gustado tener más libertad para desarrollar varios Shells sin preocuparme tanto por los recursos, pero incluso con eso estamos frente a uno de mis juegos favoritos de 2026.
Y sí: para mí, Mortal Shell II ya entra en la lista de juegos que deberían estar peleando por el GOTY este año.