Logan Paul rompe el mercado: Vende su Pikachu Illustrator por 16.5 millones de dólares y el comprador ahora quiere un dinosaurio
Si pensabas que pagar 100 dólares por una carta rara en tu tienda local era un exceso, siéntate, porque lo que acaba de pasar en el mundo del coleccionismo de Pokémon no tiene ningún sentido lógico. Es una de esas noticias que te hacen replantearte el valor del dinero. Logan Paul, el youtuber convertido en luchador de la WWE y empresario, acaba de vender su carta más preciada, el famoso Pikachu Illustrator, por la ridícula cifra de 16.5 millones de dólares (unos 16,492,000 para ser exactos).
Esto ocurrió ayer, 16 de febrero de 2026, y fue confirmado por la casa de subastas Goldin Auctions. Para que dimensionen el golpe: Logan compró esta misma carta en 2021 por 5.3 millones de dólares (que ya era un récord). En menos de cinco años, triplicó su inversión.
¿Por qué vale tanto un pedazo de cartón?
Para los que no están metidos en el vicio del TCG (Trading Card Game), puede sonar a lavado de dinero, pero esta carta en específico es el “Santo Grial”. No es un Charizard primera edición cualquiera.
El Pikachu Illustrator fue una carta promocional entregada a los ganadores de un concurso de dibujo de la revista japonesa CoroCoro en 1998. Se estima que solo existen unas 40 copias en todo el mundo. Pero lo que hace única a la de Logan Paul es su condición.
La empresa PSA (Professional Sports Authenticator), que se dedica a calificar el estado de las cartas del 1 al 10, le dio a esta copia un PSA 10. Eso significa que es “virtualmente perfecta”. Sin rasguños, sin bordes blancos, centrada al milímetro. Es la única copia conocida en el mundo con esa calificación. Las otras que existen están en peores condiciones. Básicamente, Logan tenía la Mona Lisa de Pokémon, y nadie más podía tenerla.

El comprador: Un villano de película
Si la cifra es loca, el comprador lo es más. El ganador de la subasta fue AJ Scaramucci, un capitalista de riesgo e hijo de Anthony Scaramucci (el ex director de comunicaciones de la Casa Blanca que duró como 10 días en el cargo).
AJ no compró la carta porque le guste Pokémon o porque quiera completar su Pokédex. Lo hizo como parte de un plan que él llama “búsqueda del tesoro planetaria”. Sus declaraciones después de la compra sonaron a villano de película de La Búsqueda (National Treasure):
“Estoy en una misión para comprar un fósil de dinosaurio T-Rex, voy a comprar la Declaración de Independencia, y no voy a parar ahí. Esto fue solo el comienzo”.
El tipo quiere “coleccionar lo incoleccionable”. Para él, este Pikachu no es un juguete, es un activo histórico al nivel de un hueso de dinosaurio. Logan Paul, en su estilo de showman, le entregó la carta en una caja incrustada con diamantes (la misma que usó como collar en su debut de WrestleMania 38 en 2022) y le colgó el collar al nuevo dueño.
El factor Netflix y la Boda
Todo este trato no salió de la nada. Ken Goldin, el dueño de la casa de subastas y protagonista de la serie de Netflix King of Collectibles: The Goldin Touch, fue quien convenció a Logan de vender.
En la última temporada del show, vemos a Goldin diciéndole a Logan: “El mercado de Pokémon está ardiendo. Está dominando el mercado y esa es la carta número uno”. Para endulzar el trato, le ofreció un adelanto de 2.5 millones de dólares y un porcentaje de todo lo demás que se vendiera en esa subasta específica de TCG.
Logan aceptó, y su razón fue bastante honesta (y humana, dentro de lo que cabe en este nivel de riqueza). Necesitaba liquidez para su boda. Paul se casó con la modelo danesa Nina Agdal en agosto de 2025 en el Lago de Como, Italia. Una boda de ese calibre no se paga sola. Como él mismo dijo en el show:
“No soy un revendedor. Soy un coleccionista. Pero, honestamente, me vendría bien la liquidez. Soy bueno haciendo dinero. Soy mejor gastando dinero”.
¿Qué significa esto para el mercado?
Esta venta marca un antes y un después (perdón, marca un precedente histórico) en los coleccionables. Hace unos años, las cartas de deportes (béisbol, baloncesto) eran las únicas que movían millones. Ahora, Pokémon se sienta en la mesa de los grandes.
El hecho de que un inversor serio (o al menos con mucho dinero) como Scaramucci vea a un Pikachu como un activo de inversión al nivel de arte o bienes raíces, valida al TCG como algo más que un juego de niños.
Sin embargo, para nosotros los mortales, esto solo significa que los precios seguirán subiendo. Si tienes tus cartas viejas guardadas en una caja de zapatos en casa de tu mamá, ve a buscarlas. Quizás no tengas 16 millones de dólares ahí guardados, pero con suerte, podrías tener lo suficiente para pagar la renta del mes. Y si ves a alguien con un collar de diamantes y una carta de Pokémon en la calle… bueno, ya sabes que probablemente vale más que tu vida entera.
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