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Bobby Kotick se defiende: asegura que Call of Duty cayó un 60% y las consolas están en crisis

El ex directivo utiliza las cifras rojas de la industria y el bajo rendimiento de Black Ops 7 para justificar la venta de Activision a Microsoft frente a una demanda de inversores.

Cuando pensábamos que el nombre de Bobby Kotick dejaría de acaparar titulares tras su salida de Activision Blizzard a finales de 2023, el ex CEO ha vuelto a la escena pública con declaraciones contundentes. En medio de una batalla legal que todavía arrastra por la venta de la compañía a Microsoft, Kotick ha pintado un panorama bastante sombrío para la industria actual, asegurando que las consolas están tocando fondo y que su antigua franquicia estrella, Call of Duty, está sufriendo una caída libre en ventas.

Para ponerlos en contexto, Kotick está respondiendo a una demanda liderada por el fondo de pensiones sueco Sjunde AP-fonden (AP7). Estos inversores acusan a Kotick de haber presionado para cerrar la venta por 69 mil millones de dólares con el objetivo de protegerse a sí mismo de los escándalos de acoso laboral que sacudieron a la empresa y, de paso, asegurar sus bonos de salida. Según los demandantes, el precio de 95 dólares por acción fue demasiado bajo y la operación se apresuró indebidamente.

¿La defensa de Kotick? Básicamente, les está diciendo a los inversores: “Deberían darme las gracias por haber vendido a tiempo”.

“Deberían expresar extrema gratitud”

En su respuesta legal, reportada originalmente por el medio Game File, Kotick argumenta que vender en ese momento fue una jugada de “clarividencia” por parte del liderazgo de Activision. Su argumento principal se basa en una realidad hipotética: si la compañía siguiera siendo independiente hoy en día (enero de 2026), sus acciones valdrían mucho menos debido al estado crítico del mercado de videojuegos.

La declaración que ha encendido las redes y los foros de la comunidad es tajante:

“Hoy, dado que las ventas de consolas están en un mínimo histórico y las ventas de Call of Duty han bajado más del 60% respecto al año anterior, el Demandante debería estar expresando extrema gratitud por la previsión que demostró el liderazgo de Activision al consumar esta transacción”.

Kotick no solo se protege legalmente, sino que contraataca. Sugiere que sin el paraguas financiero de Microsoft, Activision estaría navegando en aguas muy turbulentas, incapaz de cumplir con sus “Planes a Largo Plazo” y perdiendo valor bursátil día tras día.

El desplome de Black Ops 7 y el factor Game Pass

El dato del 60% de caída en ventas es, sin duda, la cifra más alarmante que revela el documento. Kotick se refiere al rendimiento comercial de Call of Duty: Black Ops 7 (lanzado en 2025) en comparación con su predecesor inmediato, Black Ops 6 (2024). Aunque ni Microsoft ni Activision han dado cifras oficiales exactas, los reportes de analistas como Circana y las ventas en territorio europeo ya indicaban que Black Ops 7 estaba luchando por mantener el ritmo de la saga.

Sin embargo, hay un “elefante en la habitación” que Kotick parece omitir convenientemente en su comparativa directa de ventas: el efecto Game Pass. Desde que Microsoft tomó el control total, Call of Duty se lanza día uno en su servicio de suscripción. Es lógico —y esperado— que las ventas de unidades completas (el juego a precio completo de $70 u $80 dólares) bajen drásticamente en el ecosistema Xbox y PC si millones de usuarios lo juegan “gratis” como parte de su suscripción mensual.

Aun así, un descenso del 60% es una cifra brutal que difícilmente se explica únicamente con Game Pass. Esto sugiere que la fatiga de la franquicia es real. Recordemos que Activision tomó la extraña decisión de lanzar Modern Warfare 3 (2023), Black Ops 6 (2024) y Black Ops 7 (2025) de manera consecutiva. Esta saturación, especialmente al repetir la sub-saga Black Ops en años seguidos, parece haber pasado factura a una base de usuarios que quizás ya no puede (o no quiere) seguir el ritmo anual.

Noviembre negro para el hardware: Las consolas se hunden

Para reforzar su teoría de que “vendió en el momento justo”, Kotick utiliza datos del mercado de consolas que son verdaderamente preocupantes para cualquier fan de la industria. Noviembre de 2025 fue calificado como un mes terrible para la venta de videojuegos en Estados Unidos.

Los datos presentados en la defensa son escalofriantes para los fabricantes de hardware:

  • El gasto general en hardware cayó un 27% interanual.
  • Las ventas de unidades fueron de solo 1.6 millones, el total más bajo para un mes de noviembre desde 1995.
  • Xbox Series vio caer sus ventas de hardware un dramático 70%.
  • PlayStation 5 cayó más de un 40%.
  • Incluso Nintendo, combinando Switch y la nueva Nintendo Switch 2, vio una caída del 10% respecto al año anterior, algo inusual en un año de lanzamiento de nueva consola.

Si tomamos estos datos como referencia, la visión de Kotick es que el mercado tradicional de consolas se está contrayendo a una velocidad alarmante. Su argumento es que haber mantenido a Activision como una entidad solitaria, dependiente casi exclusivamente de la venta de copias en estas plataformas en declive, habría sido un suicidio financiero.

La ironía de Battlefield

Otro punto interesante —y hasta irónico para los veteranos del género FPS— es cómo Kotick utiliza a la competencia para desarmar los argumentos de la FTC (Comisión Federal de Comercio de EE. UU.). Recordemos que la FTC intentó bloquear la compra argumentando que Microsoft tendría un monopolio injusto al ser dueña de Call of Duty.

Kotick, en su respuesta, señala: “Call of Duty está en camino de rendir más de un 60% por debajo del año pasado debido a la intensa competencia de títulos como Battlefield”.

Mencionar a Battlefield como una “competencia intensa” capaz de mermar las ventas de CoD en un 60% suena algo desconectado de la realidad actual del gaming, dado que la saga de EA también ha tenido sus propios problemas graves de identidad y calidad en los últimos años. Sin embargo, legalmente le sirve para decir: “Miren, no somos un monopolio, hay otros juegos ahí fuera y nos están ganando terreno, así que el argumento del monopolio no tiene validez”.

¿Qué sigue para Activision?

Más allá de los litigios y las justificaciones millonarias de ex ejecutivos, lo que queda claro para nosotros, los jugadores, es que la estrategia de lanzamientos anuales está mostrando grietas profundas. Tras el lanzamiento de Black Ops 7, Activision ya anunció cambios significativos internos, prometiendo no volver a lanzar juegos de la misma sub-saga (como Black Ops o Modern Warfare) en años consecutivos para evitar este tipo de canibalismo comercial.

La industria está cambiando. Ya sea por la economía global, el cambio masivo hacia los servicios de suscripción o simplemente el agotamiento de los jugadores ante fórmulas repetitivas, los números rojos que Kotick usa como escudo son una realidad que afecta a todos. Por ahora, el ex jefe de Activision se mantiene firme en su postura: vender fue lo mejor que pudo hacer, al menos para salvar el valor de las acciones ante el colapso que vemos hoy.


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