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Italia va contra Activision Blizzard: ¿Juego sucio en Diablo y CoD Mobile?

Si eres de los que se gastó media quincena intentando sacar una skin legendaria o simplemente te has sentido bombardeado por notificaciones insistentes para que vuelvas a entrar al juego, esta noticia te va a interesar mucho. La fiesta de las microtransacciones agresivas podría tener las horas contadas en Europa, y eso suele marcar tendencia para el resto del mundo.

La Autorità Garante della Concorrenza e del Mercato (AGCM), que es la autoridad encargada de vigilar que las empresas compitan limpio en Italia, ha iniciado una investigación oficial y bastante seria contra Activision Blizzard. El motivo es contundente: sospechan que la compañía está utilizando trucos psicológicos para que gastes más dinero y tiempo del que tenías planeado en dos de sus títulos más grandes para móviles: Diablo Immortal y Call of Duty Mobile.

¿De qué los acusan exactamente?

La AGCM fue directa al grano. En su comunicado oficial, señalan que Activision podría estar violando el Código de Consumo mediante prácticas comerciales que definen como “engañosas y agresivas”. No se trata solo de que los precios sean altos, sino de cómo te los venden. Es una investigación formal que pone la lupa sobre el diseño fundamental de estos juegos.

El organismo italiano cree que la compañía está abusando de los llamados “dark patterns” o patrones oscuros en la interfaz de usuario (UI). Básicamente, acusan a los desarrolladores de diseñar los menús y las alertas de tal manera que te empujen a tomar decisiones impulsivas. ¿Ubicas esa ventanita que te salta justo cuando pierdes una partida ofreciéndote un pack de oferta “única” con un descuento falso del 800% que expira en 10 minutos? Exactamente de eso estamos hablando.

Según la autoridad, estos sistemas están calibrados para explotar las vulnerabilidades de los jugadores, haciéndoles creer que si no compran en ese preciso instante, pierden una oportunidad de oro. Esto se vuelve un tema ético muy denso cuando hablamos de menores de edad, que muchas veces no tienen las herramientas para distinguir entre una oferta real y una táctica de presión psicológica diseñada por expertos en conducta.

Los puntos calientes de la investigación

Para entender la gravedad del asunto, hay que desglosar la lista de “pecados” que investiga la AGCM, porque son cosas que todos hemos visto al jugar:

  • Notificaciones invasivas y FOMO: Se investiga el uso de mensajes constantes que te persiguen incluso fuera del juego. Te recuerdan que tienes recompensas pendientes o eventos limitados a punto de acabar. El objetivo es generarte esa ansiedad de “fear of missing out” (miedo a perderse algo) para obligarte a abrir la app.
  • Confusión con las monedas virtuales: Este es un clásico del género móvil. Te venden paquetes de monedas con valores que no cuadran con los precios de los ítems (por ejemplo, el ítem cuesta 1000, pero el pack de monedas trae 800 o 1200). Esto hace difícil calcular cuánto dinero real estás gastando. Además, siempre te sobran unas pocas monedas que no sirven para nada, obligándote a comprar otro paquete para “aprovecharlas”. Italia quiere frenar este ciclo.
  • Control Parental de adorno: La AGCM dice que los controles parentales en estos títulos vienen configurados por defecto en un nivel de protección muy bajo. Permiten compras y chat abierto sin muchas trabas. Argumentan que deberían venir cerrados por defecto y que sean los padres quienes decidan qué abrir, y no al revés.
  • Recopilación de datos: También están revisando cómo obtienen el consentimiento para usar tus datos personales. El proceso de registro suele estar diseñado para que aceptes todo sin leer, incluyendo el uso de tus datos para crear perfiles comerciales que luego usan para venderte más cosas.

El caso particular de Diablo Immortal y CoD Mobile

No es casualidad que hayan ido sobre estos dos gigantes. Diablo Immortal ha cargado con la polémica desde su lanzamiento. Aunque visualmente es un espectáculo para ser un juego móvil, su sistema de monetización fue destrozado por la crítica y los usuarios. Se ha calculado que llevar un personaje al máximo nivel de poder requiere una inversión de dinero real ridícula, algo que rompe la experiencia para el jugador que solo quiere divertirse sin vaciar la cuenta bancaria. El sistema de gemas legendarias y fallas antiguas es, para muchos, un tragamonedas disfrazado de RPG.

Por otro lado, Call of Duty Mobile es una de las apps que más dinero genera en el mundo. Con millones de jugadores activos, cualquier pequeña modificación en la interfaz que aumente el gasto, aunque sea mínimamente, se traduce en ganancias millonarias. Las “ruletas de la suerte” (Lucky Draws) donde el precio sube exponencialmente con cada giro son un ejemplo perfecto de mecánicas que pueden salirse de control si el usuario no tiene cuidado.

El contexto global: Europa aprieta las tuercas

Esto no es un caso aislado de Italia. En los últimos años, varios países de la Unión Europea han empezado a mirar con lupa las cajas de botín (loot boxes) y las mecánicas gacha. Bélgica y los Países Bajos fueron los pioneros tomando medidas drásticas, y parece que Italia quiere unirse al grupo de los reguladores estrictos.

Lo interesante aquí es que no solo están atacando el hecho de que haya microtransacciones (que son legales), sino la presentación de las mismas. Se está cuestionando la ética del diseño de videojuegos free-to-play. Si la única forma de sostener tu juego es engañando al cerebro del usuario para generar conductas compulsivas, entonces quizás hay un problema estructural en el modelo de negocio que debe cambiar.

La AGCM utiliza el término “diligencia profesional”. Se espera que las empresas de videojuegos, sabiendo que operan en un sector sensible a la adicción, actúen con responsabilidad. La acusación es grave: Activision Blizzard habría hecho justo lo contrario, optimizar sus sistemas para explotar esa sensibilidad al máximo.

¿Qué consecuencias podría traer esto?

Si la investigación concluye que Activision Blizzard ha violado las leyes de consumo italianas, las consecuencias podrían ir desde multas económicas fuertes hasta la obligación de modificar cómo funcionan estos juegos en territorio italiano. Y como suele pasar con la tecnología, si cambian el código para Italia, es probable que apliquen el cambio en toda Europa para evitar más problemas.

Esto podría significar cambios que, honestamente, todos los jugadores agradeceríamos: precios más claros en moneda real (o conversiones transparentes), controles parentales activos desde el inicio, menos spam de notificaciones y una interfaz que no parezca diseñada para confundirte.

Por ahora, Activision Blizzard tendrá que presentar sus defensas. Seguramente argumentarán que todas las compras son opcionales y que los usuarios tienen el control total, pero con la presión regulatoria actual en el mundo, ese argumento cada vez convence menos a las autoridades. Estaremos atentos para ver si esto genera un efecto dominó y otras agencias se suman a la investigación.


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