Ayer Epic Games confirmó el despido de más de mil empleados y explicó los números detrás de la decisión. Esta nota es sobre lo que esos números no dicen: quiénes se fueron, qué hacían, y por qué el equipo que se quedó admite que no puede proyectar el daño.
Quiénes se fueron y qué hacían
Entre los mil despidos hay nombres que vale la pena conocer. En este caso, la lista incluye a Christopher Pope, director de diseño del juego. A Nik Blahunka, el escritor principal de la historia. A Vitaliy Naymushin, el director de arte que diseñó a Jonesy, el personaje que lleva años siendo la cara de Fortnite. A Evan Kinney, ingeniero principal. Y a Devin Connors, community manager de Psyonix, el estudio detrás de Rocket League.
Son las personas detrás del tono del juego, sus eventos en vivo, su dirección visual, su narrativa. No es talento genérico. Es el tipo de trabajo que no tiene reemplazo directo.
El que más sabe es el que menos certeza tiene
Robby Williams, productor de gameplay de Fortnite, publicó en redes algo que vale leer despacio. Dijo que su equipo va a tener que recoger los pedazos e intentar seguir, pero que no pueden dimensionar el impacto en el juego durante el resto del año, y probablemente más allá. Pidió paciencia.
Es alguien diciéndole a la comunidad que él tampoco sabe cómo va a quedar esto. Esa honestidad, viniendo de alguien adentro, dice más que cualquier cosa que Sweeney diga en su reunión del jueves.
La contradicción que nadie está nombrando
Estos recortes llegaron exactamente una semana después del lanzamiento del Capítulo 7 Temporada 2, que por todo lo reportado fue bien recibido. El juego estaba en uno de sus mejores momentos creativos recientes, y aun así llegaron los recortes.
Sweeney reconoció en su mensaje interno que Epic ha tenido problemas para mantener la consistencia en la calidad de cada temporada. Decir eso mientras despides a las personas responsables de esa calidad no cierra. O el problema es estructural y va más allá de quién hace el trabajo, o la compañía eliminó parte de la solución pensando que era parte del costo. Ninguna de las dos lecturas tranquiliza.
Lo que sigue
Sweeney habló de planes grandes hacia finales de año y de una nueva generación de Epic. Puede que sea real. Pero entre hoy y ese momento hay temporadas que alguien tiene que diseñar, eventos que alguien tiene que producir y una historia que alguien tiene que escribir, con menos manos y sin varias de las que más sabían hacerlo.
Fortnite ha sobrevivido reinvenciones antes. Cada una tuvo gente específica detrás. Parte de esa gente ya no está, y los que se quedaron son los primeros en decirlo.