En Dust till Dawn te contratan para limpiar casas en un pueblo japonés. Suena como un trabajo tranquilo, hasta que vuelves al día siguiente y encuentras polvo por todas partes, objetos que cambiaron de lugar y habitaciones que no están como las dejaste.
¿Te gustan los juegos en los que te pones a limpiar, ordenar cosas y dejar todo impecable? Dust till Dawn empieza por ahí, pero tiene un pequeño problema: algo está pasando en el pueblo y parece que nadie puede mantener su casa limpia por mucho tiempo.
En este nuevo juego de Mac n Cheese Games trabajaremos limpiando casas, tiendas y otros edificios de un pueblo japonés. Tendremos que barrer, lavar, acomodar las cosas y completar encargos para ganar yenes. Con ese dinero podremos mejorar nuestras herramientas y conseguir trabajos en nuevos lugares.
Hasta ahí, todo bastante tranquilo. No habrá enemigos apareciendo a cada rato ni tendremos que correr para terminar cada encargo. El asunto es que, cuando volvamos a una casa que ya limpiamos, podríamos encontrarla hecha un desastre otra vez. Y no solo por el polvo: también habrá objetos que parecen moverse y pistas de que algo estuvo ahí después de que nos fuimos.
Quizá sea mejor terminar de limpiar antes de que anochezca
Podremos quedarnos trabajando hasta tarde para ganar más dinero, pero cuanto más tiempo pasemos en un lugar, más posibilidades habrá de encontrarnos con algo raro.
El juego está inspirado en el terror de Junji Ito, así que esa casa que al principio parecía de lo más normal podría terminar siendo un lugar al que no tengas tantas ganas de regresar. La idea es ir descubriendo qué está pasando en el pueblo mientras seguimos aceptando encargos y encontrando nuevas pistas.
El tráiler deja ver cómo una jornada de limpieza puede empezar bastante relajada y volverse incómoda conforme pasan las horas. Además, la música del avance es de Akira Yamaoka, conocido por su trabajo en Silent Hill.
Dust till Dawn está anunciado para PC y ya tiene página en Steam , aunque todavía no hay fecha de lanzamiento.
La verdad, limpiar una casa por segunda vez porque se volvió a llenar de polvo ya suena molesto. Tener que hacerlo sabiendo que algo podría estar esperándote dentro es otra cosa.