John Hudson, instructor de supervivencia y consultor del Ejército británico, analizó el mundo de Dune: Awakening antes de su llegada a consolas. Lo que más le llamó la atención fueron las rocas, la sombra y lo poco que perdona el sol.
Funcom puso Dune: Awakening frente a alguien que se dedica a enseñar cómo no morirte en el desierto. John Hudson revisó Arrakis y encontró varias cosas que le parecieron muy cercanas a lo que pasa fuera de los videojuegos.
Lo primero fueron las formaciones rocosas. Hudson dice que los salientes se ven como si el viento y las tormentas los hubieran ido puliendo durante años. No están ahí solo para que el mapa se vea bonito: en un lugar así, encontrar una sombra o un hueco donde cubrirte puede ser la diferencia entre seguir caminando o quedarte ahí.
El gusano no es lo único que te quiere matar
En Dune: Awakening no basta con salir a explorar y ver qué aparece. Hay que pensar cuánta agua llevas, dónde vas a refugiarte si llega una tormenta de arena y con quién vas a cargar los recursos. Hudson justamente habla de eso: el calor, el sol y la falta de agua te van acabando mucho antes de que aparezca un gusano de arena.
El juego también convierte ese problema en parte de lo que haces todo el tiempo. Preparas cada salida, levantas refugios, guardas lo que encuentras y haces alianzas porque ir solo por Arrakis puede salir bastante mal.
Dune: Awakening llegará a consolas el 22 de septiembre. Quienes tengan las ediciones Deluxe o Ultimate podrán entrar desde el 17 de septiembre, con todas las mejoras y el contenido que el juego ha recibido desde su lanzamiento en PC.