Hace 2 meses

POR Morri

La estabilidad no existe: casi la mitad de los desarrolladores quieren huir de la industria

Los despidos en videojuegos han provocado que el panorama laboral esté en su punto más bajo de optimismo. Un nuevo informe de la firma de reclutamiento Skillsearch revela que el 44% de los desarrolladores de videojuegos han considerado seriamente tirar la toalla y buscar trabajo en otros mercados debido a la ola de recortes masivos. En el Reino Unido la cifra es alarmante: el 76% de los encuestados ya está mirando fuera de la industria de los videojuegos para este 2026.

Un año de recortes y falta de inversión

El reporte, que consultó a 1,000 trabajadores de todo el mundo, confirma que la inseguridad no es paranoia. El 22% de los encuestados fue víctima de despidos en videojuegos en los últimos 12 meses, mientras que otro 12% sufrió el recorte hace más de un año. Solo el 35% de los profesionales puede decir que ellos o sus estudios han salido ilesos de esta racha.

¿Por qué se está hundiendo el barco? Las causas principales no son una sorpresa: falta de inversión, recortes de presupuesto y una sequía de proyectos nuevos. Los más afectados han sido los perfiles con más de 10 años de experiencia, los roles senior y los departamentos de arte en empresas de más de 250 empleados.

Conseguir trabajo no significa estar a salvo

De los que perdieron su empleo por los despidos en videojuegos, el 45% logró colocarse en un nuevo puesto, pero la tranquilidad no volvió con el contrato. Apenas el 27% de estos trabajadores se siente seguro en su nueva posición. En cuanto al tiempo de búsqueda, a la mayoría (33%) le tomó entre uno y tres meses reubicarse, aunque un 8% pasó más de un año enviando currículums antes de recibir un “sí”.

El factor IA y la creatividad bajo sospecha

Como si la crisis en videojuegos fuera poco, la Inteligencia Artificial está sumando presión. Casi la mitad de los profesionales están preocupados por el uso creciente de estas herramientas, y un 64% cree que la IA está afectando negativamente la creatividad de la industria. Las mayores quejas no son solo por la seguridad del empleo, sino por la pérdida de autenticidad creativa y los dilemas éticos que conlleva.

A pesar del rechazo, la adopción es imparable: más de la mitad de los encuestados confirmaron que ellos o sus empresas ya usan herramientas de IA, pero solo el 29% tiene guías éticas claras para su uso.

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