Cosmic Princess Kaguya! encontró público en Netflix y también en cines japoneses. La película de Studio Colorido y Studio Chromato, dirigida por Shingo Yamashita, reimagina el cuento de la princesa Kaguya dentro de Tsukuyomi, un mundo virtual donde Iroha, una estudiante de 17 años, ayuda a Kaguya a convertirse en cantante y streamer.
Hasta ahí podría parecer otra historia de éxito para el anime japonés. El problema está en cómo llegó a hacerse: con apoyo fuerte de Netflix, dentro del acuerdo que la plataforma tenía con Studio Colorido.
Netflix puso el presupuesto que Japón no suele dar a obras originales
Kōji Yamamoto, presidente de Twin Engine y productor de Cosmic Princess Kaguya!, explicó que la película nació dentro de la misma colaboración que dejó Drifting Home y My Oni Girl.
También habló de una limitación conocida en el anime japonés. Los comités de producción ayudan a repartir riesgos entre varias empresas, pero suelen cerrar el presupuesto desde el inicio. Si el equipo necesita más dinero a mitad del desarrollo para mejorar una escena o ajustar una parte del proyecto, conseguirlo puede ser casi imposible.
Con Netflix, Cosmic Princess Kaguya! tuvo un presupuesto mayor al que normalmente habría conseguido bajo un comité tradicional. Para una película original, sin manga exitoso ni franquicia previa detrás, esa diferencia sí cambia las condiciones de trabajo.
El talento está en Japón, el dinero llegó desde fuera
La molestia de varios fans japoneses no va contra Netflix. La plataforma ayudó a que la película saliera con mejores condiciones.
La crítica apunta al modelo local. Japón exporta anime a todo el mundo, pero sus estudios todavía tienen que pelear presupuestos ajustados, salarios bajos y poca confianza en historias nuevas. Cuando una obra original necesita capital extranjero para trabajar con más margen, algo no está funcionando dentro de casa.
También encontró público en salas
Aunque nació como película de Netflix, Cosmic Princess Kaguya! tuvo funciones limitadas en Japón y después amplió su exhibición por la respuesta del público. La película superó los 2,000 millones de yenes en taquilla japonesa y más de un millón de boletos vendidos.
Para una obra original, el resultado tiene valor. No venía empujada por nostalgia ni por una marca enorme, pero consiguió mover gente en streaming y en cines.
Vocaloid, mundo virtual y una Kaguya distinta
La música tiene un papel fuerte en la película, con productores ligados a Vocaloid como ryo de supercell, kz de livetune, 40mP, HoneyWorks, Aqu3ra y yuigot.
Cosmic Princess Kaguya! no trata el cuento clásico como una pieza de museo. Lo cruza con idols, streamers, avatares y música digital, un terreno mucho más cercano a la forma en que parte del público joven consume anime, música y cultura online.
Cosmic Princess Kaguya! salió bien para Studio Colorido, Studio Chromato y Netflix. En Japón, la discusión quedó en el financiamiento: una película original hecha por estudios japoneses necesitó dinero extranjero para trabajar con mejores condiciones.