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Call of Duty está bajo presión en 2025: analista advierte por burnout, decisiones creativas y una competencia feroz

call of duty

La franquicia de Call of Duty enfrenta uno de sus años más complicados. De acuerdo con el analista Rhys Elliott, de Alinea Analytics, la saga está “underperforming” en 2025 debido a una combinación de agotamiento en la comunidad, decisiones cuestionables dentro de Activision y Microsoft, así como un escenario competitivo más intenso de lo habitual. Sus declaraciones, compartidas en entrevista con Eurogamer, ponen en perspectiva el momento delicado que atraviesa una de las series más influyentes de la industria.

Elliott asegura que la base de jugadores muestra señales claras de burnout, un fenómeno que se ha acumulado tras años de lanzamientos anuales y expectativas cada vez más altas. El analista explica que, pese a las críticas constantes sobre la “falta de innovación”, la serie seguía vendiendo por inercia. Durante mucho tiempo, muchos jugadores compraban la nueva entrega por costumbre, incluso si expresaban fatiga con la fórmula. Sin embargo, 2025 rompió con esa tendencia.

Un año con demasiada competencia

Para Elliott, Xbox eligió el peor año posible para equivocarse. Battlefield 6, Arc Raiders y un Fortnite revitalizado por una exitosa temporada temática de Los Simpson forman un entorno competitivo que no le da respiro a Call of Duty. A esto se suma el lanzamiento del Capítulo 7 de Fortnite, recibido de forma especialmente positiva y capaz de robar una parte considerable de la atención del público.

Xbox dejó caer la pelota en el año menos indicado”, señaló Elliott, subrayando que 2025 representa uno de los periodos más intensos para el género de disparos en mucho tiempo. En un contexto donde la atención es un recurso escaso, Call of Duty no logró mantener su habitual dominio.

El analista incluso había pronosticado que Black Ops 7 superaría en ventas a Battlefield 6 antes del lanzamiento de ambos juegos. Aunque la predicción podría seguir siendo válida a nivel anual —en Estados Unidos ningún shooter ha superado a Call of Duty desde 2006—, la situación no luce tan sencilla. Battlefield 6 ya habría superado el rendimiento del primer mes de Modern Warfare 3 y Black Ops 6, y las cifras oficiales de BO7 aún no se conocen.

Estética cuestionada y decisiones creativas polémicas

Uno de los temas más sensibles para la comunidad es el giro estético de Call of Duty hacia un estilo más cercano a Fortnite, con skins exageradas y colaboraciones inesperadas. Elliott afirma que cosméticos como los de Beavis and Butthead o Nicki Minaj “alienaron a una parte significativa de la base de fans que prefiere una identidad militar más realista”.

Si bien Black Ops 7 redujo este tipo de elementos tras reconocer las preocupaciones de los jugadores, Warzone todavía mantiene gran parte de estos cosméticos. El daño, según Elliott, ya está hecho: el cambio afectó la identidad de la marca y provocó fricciones internas entre distintos segmentos de la comunidad.

A esto se suma la recepción negativa hacia el modo campaña cooperativo, señalado como uno de los puntos más criticados de BO7. Otro elemento bajo fuego es el uso de lo que Elliott llama “AI slop“, una implementación de herramientas de IA que algunos jugadores consideran poco pulida o innecesaria.

La reacción del público se ha reflejado claramente: reseñas mayoritariamente negativas en Steam, oleadas de review bombing y quejas constantes sobre problemas que llevan años sin resolverse, como la percepción sobre el impacto del skill-based matchmaking. Elliott también destaca que la franquicia mantiene un enfoque fuerte en microtransacciones —particularmente skins y bundles— que muchos jugadores sienten que eclipsa el trabajo en la calidad del gameplay.

Game Pass, ventas canibalizadas y marketing fallido

Otro factor que pesa sobre el desempeño de Black Ops 7 es su lanzamiento directo en Game Pass. Según Elliott, esto “cannibalizó las ventas tradicionales” en Xbox y PC, repitiendo un patrón que el analista asegura haber visto de manera consistente con otros lanzamientos importantes del servicio. Como ejemplo recordó los reportes que indicaron que Black Ops 6 perdió hasta 300 millones de dólares en ventas potenciales por estar disponible desde el día uno en Game Pass.

A nivel publicitario, el panorama tampoco ha sido el ideal. Elliott describe la campaña de marketing de Black Ops 7 como “abismal y poco inspirada”, rematando con un evento Call of Duty Next que calificó como “desordenado” y sin la capacidad de entusiasmar a la comunidad.

El contraste con la competencia es evidente. Dice que tanto Battlefield como Arc Raiders han mostrado procesos más transparentes, abiertos e impulsados directamente por la comunidad, lo cual ha reforzado la relación entre desarrolladores y jugadores.

¿Qué significa esto para el futuro de la franquicia?

Es claro que Call of Duty sigue siendo un gigante del entretenimiento digital. La serie continúa posicionándose como uno de los productos más vendidos año tras año, y su capacidad para mover a millones de jugadores no está en duda. Sin embargo, 2025 dejó ver una vulnerabilidad poco común: la fórmula tradicional ya no garantiza resultados automáticos.

Entre el cansancio del público, decisiones creativas divisivas y un mercado extremadamente competitivo, Call of Duty entra en una etapa en la que necesitará más que reconocimiento de marca para mantener su liderazgo. Mientras tanto, la industria observa con interés qué ajustes hará Activision para recuperar el impulso y evitar que este año marque un punto de inflexión negativo.


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